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    11/16/2009

    Capítulo 279. "Oktoberfest día 4: Pipas pal Pajaro"



    Sonando: SCATMAN (Scatman John)


    Lo primero que hicimos cuando nos despertamos (al mediodía para variar), fue comprobar los comentarios que habían levantado las fotos publicadas. El año pasado cuando estuve en el Oktoberfest, cuando dije que era de Barcelona, hubo quien me dijo "¡Raul!", este año, después de ganar el triplete, decidí que un día tenia que llevar la camiseta del Barça, y así lo hice. Salimos camino del recinto del Oktoberfest, Carlos al pasar por la parada del autobus dijo aquello de "¿pillamos el bus hoy?" y creo que ya ni le respondimos y continuamos caminando.

    Ibamos camino del bar de la rubia para comer y nos paramos a comprar unos sombreros. Carlos compró un sombrero gris puntiagudo a imagen y semejanza de Gandalf, yo vi un sombrero bastante ridículo cuando lo estaba mirando Iñaki me dijo que ese no..., no podia comprarme un sombrero algo ridículo, tenia que comprarme el más ridículo, y efectivamente, había un sombrero rosa, con una cara de cerdo por delante y la cola del cerdo por detrás coronado por el díbujo de una jarra de cerveza..., sí, llevaba mi nombre.

    Pedimos las cervezas de rigor en el bar de la rubia (de la que, por cierto, no tenemos ninguna foto..., que fallo!) y comimos tranquilamente. Cuando acabamos nos fuimos al Theresienwiese..., está vez antes de comenzar con las cervezas, Iñaki y Carlitos querian montar en una de las atracciones, como mi primo y yo somos unos rancios antiatracciones nos quedamos abajo sujetando las pertenencias. Cuando acabaron por fin, nos fuimos sin más dilación a por las cervezas (sedientos que estábamos).

    Aquí hago un inciso, que no se si es necesario pero lo hago. Resulta que unos días antes de ir al oktoberfest, utilicé una de esas aplicaciones inútiles del facebook, concretamente una de consejos de Ernesto Sevilla. Me salió el siguiente consejo: "Si estáis en el cine y se os pasa algo por la cabeza, por ejemplo "ojete" y os apetece decirlo, ¡pues decirlo! Pero decidlo fuerte, así: "¡¡OJETE!!" y ya te quedas tranquilo. Este consejo vale también para bibliotecas e iglesias.". Un consejo muy sabio sin duda, el caso es que desde el primer día nos dió por gritar "ojete" en cualquier momento sin venir a cuento.

    Dimos unas vueltas por las tiendas y encontramos un sitio libre. De una manera rutinaria, como el que va al trabajo cada día, pedimos nuestra jarra. Mi camiseta del barça hizo que mucha gente que pasaba nos dijerá cosas, casi todas positivas, algún madridista había que no estaba tan positivo, pero bueno, que se jodan, no?. Se nos sentó un tipo de Madrid, que era del atleti y estuvimos charlando un rato, hasta que desapareció. Al poco de irse vinieron una pareja de tailandeses muy simpáticos. Tenian un hotel en Tailandia y hasta nos dieron la tarjeta, nosotros en agradecimiento les enseñamos a brindar en castellano: alzando la jarra y chocándola contra los compañeros de mesa al grito de: "¡OJETE!". La tailandesa no tardó en aprenderse la palabra y gritar "OJETE!!" en cada uno de nuestros brindis.

    La tarde-noche, continuó sin mucha novedad, cenamos allí (creo) y a la hora de salir conocimos a unos tipos de Santander que estaban, como minimo, igual de perjudicados mentalmente que nosotros. Empezamos a cantar aquello de "camareroooo!!!, queeee?..., una de champiñones!..., CHAMPIÑOOONES!!!", vamos, lo típico, hasta que tomo la palabra uno de los santanderinos, y a la pregunta de "camarerooo"..., dijo aquello de "una de pipas pal pajaro!". El "pipas pal pajaro" no era otra que la canción de "Scatman", aunque nosotros no lo pillamos al momento. El caso es que esa canción no salió de nuestra cabeza, y aun hoy no podemos parar de cantarla "piiiiipas pal pajaro, pipaspalpajaro, piiiiiiiiiiiipas pal pajaro!".

    Nos costó librarnos de los de Santander, porque uno había empezado a hablar de política y no había quien lo parara. Conseguimos huir con grandes dificultades y fuimos a buscar un taxi que nos llevará a la zona del Pachá. Fuimos al primer taxista que encontramos, que tenia una pinta que daba muy mal rollo. Primero nos dijo que no nos podia llevar..., luego que ha donde íbamos..., le dijimos que al "Pachá"...., "Paxá?", decia él, "no no, pachá"..., pues no, el tio decia que si ibamos al Paxá sí nos llevaba peró al Pachá no. Como somos inconscientes por definición le dijimos que vale y nos montamos en el taxi. El caso es que el Paxá..., vamos, que nos bajamos del taxi, pagamo y pillamos otro taxi al "Pachá".

    Creo que es buen momento para repasar nuestro vestuario, mi primo era el que iba más normal, tejanos y camiseta heavy de Rhapsody. Carlos vestia más o menos normal pero con la peluca rosa y el sombrero de Gandalf, yo iba con mi camiseta del Barça y el sombrero de cerdo, e Iñaki vestia el chubasquero de Rocky y las gafas de sol de "Cobra". Decidimos que íbamos lo suficientemente elegantes para que, hoy sí, nos dejaran entrar al Pachá. Una vez más el de seguridad de la primera puerta nos envió a la segunda, y una vez más el de la segunda nos pidió carnet de sala..., aunque a diferencia del primer día, ya contábamos con que pasaria y teniamos el plan B: ir a nuestro bar.

    De nuevo nos hicimos los dueños de la máquina de discos. Está vez había una nutrida parroquia de daneses (y danesas) que por lo visto eran estudiantes o algo así.... también había un inglés borracho que se pegaba peligrosamente a nosotros. Al salir, lo típico, vimos a la malvada bruja del norte en bici, a un astronauta..., bueno, lo que suele pasar cuando unos españoles patean las calles de Munich. Pillamos el taxi de vuelta y en la habitación del hotel Carlitos hizo la última gracia del día cargándose el cristal del cuadro que alguien robó en dias anteriores (en su defensa argumenta que creia que era de plástico) en nuestra habitación haciéndonos dormir, a mi primo y a mi, sobre cristales cual fakires, y no sólo nos pareciamos en eso..., también estábamos que echabamos fuego por la boca.

    Puro_Trap. Ojete!!!.
    11/10/2009

    Capítulo 277. "Oktoberfest día 3: Kristallnacht"

    Previously in Oktoberfest: "La taxista era muy simpática y nos dijo que era casi imposible encontrar fiesta, aquí alguien (no se si fui yo) dijo la mítica frase "la fiesta la llevamos nosotros"..."


    Sonando: NIGHT PROWLER (AC/DC)



    Comenzaba un nuevo día. Mi primo y yo, que compartiamos habitación dormíamos plácidamente cuando una señora de la limpieza entró para decirnos si podía limpiar, todavía semidormidos respóndimos afirmativamente, nos vestimos y salimos a dar una vuelta..., ya en el exterior, la suave brisa de Munich acarició nuestros rostros..., en ese momento nos acabamos de despertar y dijimos casi al unísono "¿por qué coño le hemos dicho que sí a la de la limpieza?" (confieso que no estoy seguro de si esto pasó este día u otro..., pero yo lo cuento, ¿a quien le importa?). Volvimos a la habitación y al rato se despertó el resto de la expedición, como siempre debian de ser las 2 o las 3 del mediodia.

    Como excepción, no fuimos a comer al bar de la rubía, nos quedamos en el kebab donde el día anterior Iñaki y yo habiamos montado el espectáculo, comimos en la terraza mientras contemplábamos las señoritas que pasaban por allí. Hago un inciso (ultimamente estoy muy incisivo o incipiente o incidoide) para comentar el tremendo nivel de la hembra muniquesa, cada minuto alguno de nosotros decía aquello de "mira esa", y no pasaba nada si te la perdias, porque seguramente te la perdias porque estabas mirando a otra igual o mejor..., finalizo el inciso. Nos comimos unos kebab (por no desentonar, again) acompañados de sendas jarras de cerveza, menos algún rajado claro.

    Después de comer nos fuimos al Theresienwiese a lo de siempre vamos... . Encontramos mesa muy rápido, enfrente de dos señoritas que se levantaron al poco y nos quedamos los cuatro sólo acompañados por un señor de esos que cuando mi tio (padre de Germán) los ve en un viaje dice que le persigue el trabajo. Empezamos a dar cuenta de sendas jarras, mientras contemplábamos al personal. Por allí pasó una chica (que curiosamente era rubia) que se dedicaba a hacer controles de alcoholemia y luego te daba un diploma con los grados de alcohol que llevabas, declinamos el ofrecimiento, a día de hoy todavia no nos hace falta una máquina para saber cuando vamos borrachos.

    No nos gustaba la mesa, estábamos como apartados del gentio, así que nos cambiamos a otra. Al poco apareció una chica (¡también rubia!, increible) vendiendo rosas entonces Iñaki le dijo que ////////////////////////////////////////////////////////////// buscais un mensaje oculto?, JODEROS!!! /////////////////////////////////////////////////////////////////////////////  y le hicimos una foto..., vaya, ¡alguien a puesto tipex sobre el texto!. Al poco rato empezó el "Festival Carlitos" de rotura de jarras de cerveza, ¡la tercera jarra que rompia!. Se sentaron con nosotros dos colegas, un brasileño y un coreano (¿como coño se hacen colegas un brasileño y un coreano?) que enseguida se integraron con nosotros, más el brasileño, el coreano parecia que no se enteraba de nada y además, como dijo Carlitos, en las fotos salia con los ojos cerrados. Mientras Iñaki se comia una rosa y Carlitos seguia rompiendo jarras nos dio un ataque de "Uriguellerismo" y empezamos a doblar los cubiertos que había sobre la mesa. Tanta cerveza provocaba que nuestras visitas al lavabo fueran frecuentes, sobretodo Carlos que no paraba de ir (no sabemos si es que mea mucho porque la tiene pequeña o es que hacía amistades en los lavabos). En una de las veces que fui, me llevé una pequeña sorpresa..., bueno no, me llevé una enorme sorpresa, porque me levanté de una mesa llena de gente todos con sus jarras y cuando volví esa mesa estaba completamente vacia y sin nada encima. Mi primer pensamiento era que me había equivocado de mesa, di una vuelta pero no..., de pronto, cuando iba con el despiste buscando me veo a toda mi expedición allí de pie junto con Joao y Kim (el brasileño y el coreano, que no se si se llamaban así, pero cuela, no?). La historia que me explicaron era algo confusa, pero bueno, el resumen es que unos tios que estaban sentados en el banco se habían caido hacia atrás y habian volcado la mesa..., mi cerveza estaba entre las victimas..., la mia y la de todos!..., que remedio hubo que pedir más.

    Nos sentamos en otra mesa y continuamos pidiendo, Carlitos continuava rompiendo jarras, el aseguraba que eramos nosotros que brindábamos golpeando la parte de arriba de su jarra con la parte de abajo de la nuestra, una acusación completamente infundada. Carlitos había decidido dejar de brindar con nosotros, en uno de los múltiples brindis, el coreano, que se lo estaba pasando en grande pero seguia sin enterarse de nada, vio que Carlos no había chocado su jarra, y con toda la alegria del mundo la chocó él..., sí, la jarra volvió a petar, otra más para la cuenta del señor Turmo.

    El hambre apretaba y nos pedimos unos pollos. No se si era el alcohol, el hambre o la euforia que nos rodeaba pero todos coincidimos en que los pollos estaban impresionantemente buenos. Joao, nos dijo que si eramos capaces de ir a una chica de una mesa cercana y hacernos una foto con ella..., ni cortos ni perezosos fuimos a la mesa de la joven (efectivamente era rubia) y le soltamos el rollo para hacernos la foto con ella, el tipo que estaba sentado enfrente nos miraba con mala cara..., sí, era el novio, le dimos la enhorabuena por la novia que tenia, nos hicimos la foto y huimos despavoridos de nuevo a la mesa.

    En estos momentos Carlos ya casi había llegado al número mágico de siete jarras rotas en lo que llevábamos de Oktoberfest (y eso sin contar las que se pudieran romper cuando volcó la mesa). Nos encontramos con unos ingleses borrachos (que curioso encontrar a ingleses borrachos, no?) con los que enseguida hicimos buenas migas. Iñaki, German y yo somos grandes seguidores de un par de grupos ingleses (ellos los Maiden yo los Clash) y enseguida la cosa derivó al tema musical (Carlitos como sólo le gustan los Village People...). Yo siempre había dicho que el alcohol consigue que hable bien el inglés, muchos son los que me dicen que es que yo creo que lo hablo mejor, pero la verdad es que les entendia cuando me hablaban, incluso uno de ellos me dijo que hablaba muy bien (!!!), igual es que el también iba muy borracho.

    Estuvimos con ellos hasta la hora de irse, el brasileño desapareció antes, pero el coreano no, este no es que se lo estuviera pasando en grande, la cara que tenia era de que estaba pasando el mejor día de su puta vida..., eso si, sin enterarse de nada claro... . El plan era irnos todos de fiesta a un sitio que ellos conocian. Salimos, y no sabemos como acabamos metiéndonos en un garito francamente inquietante llamado Hakuna Matata. Nos tomamos otra birra más, y los ingleses desaparecieron, al parecer no podian salir por no se que historia..., nada, una vez más los españoles nos quedábamos como representantes de la fiesta. Decidimos que como no teniamos ningún lugar que nos ofreciera garantias iriamos al mismo sitio del día anterior. Antes de pillar el taxi, aprovechando el chubasquero de Iñaki, grabamos la escena de Rocky subiendo las escaleras (video guardado bajo siete llaves) ante la asustada mirada de un viandante y la de dos seguratas de un hotel que se estaban descojonando.

    Pillamos un taxi y le dijimos que nos llevara a la zona del Pachá. Tras practicar un poco la escalada de monumentos, fuimos a buscar el sitio del día anterior pero no lo veíamos. Vimos un taxi parado en medio de la calle que parecia que tenia problemas mecanicos, Iñaki se puso detrás del taxi a brindarnos su imitación de Kai Hansen, el taxista nos pidió amablemente que no tocaramos los huevos. Encontramos unos españoles en un banco con pinta de estar derrotados, estaban bebiendo un cubata que se había pedido en el bar de detrás y nos decian que estaba todo cerrado excepto ese bar. Nos metimos en el bar y estaba completamente vacio, sólo estaba la camarera, una mujer mayor, limpiando la barra, tenia pinta de que iba a cerrar en pocos minutos. Pedimos unos vodkas con red bull y nos sentamos en una mesa a jugar al mítico juego de los patos (que volvian al hogar). En uno de los brindis fue mi vaso el que se rompió, bebí ocultándolo como pude de la mirada de la camarera que parecia no tenernos mucho afecto por como nos miraba. En el bar había una máquina para poner la música, por un euro podias poner siete canciones, rápidamente tomamos la máquina y empezó a sonar el Highway to Hell, que sonó como unas quince veces durante la noche. No aguantamos mucho sentados, en cuanto sono la música empezamos a desparramar, al poco vimos que empezaba a aparecer gente (sobretodo ingleses) que se nos unian en nuestras interpretaciones. Humo canciones (siempre puestas por nosotros que eramos los dueños de la máquina), calzoncilladas, Carlos le dijo a un inglés que era como "un gay en navidad" (a sugerencia de otro inglés) y en general hubo mucha fiesta hasta altas horas de la madrugada. Habiamos llegado a un bar vacio y desangelado, y lo habiamos conquistado, llenado y mantenido abierto hasta las 5 de la mañana, momento en que la señora nos dijo "stop" y que por favor nos largáramos de una puñetera vez.

    Llegamos al hotel y uno de los miembros de la expedición se empecinó en que subiera al facebook un par de fotos. Fue entonces cuando German y yo descubrimos que el cuadro que había sobre la mesa de nuestra habitación, es el cuadro que alguien había robado y apoyó contra nuestra puerta, la señora de la limpieza cuando abrió por la mañana lo metió en la habitacion y lo dejó en nuestra mesa. Subimos las fotos y nos fuimos a dormir, Munich volvia a respirar tranquila..., hasta mañana.

    Puro_Trap. Party Man.




    11/4/2009

    Capítulo 276. "Oktoberfest día 2: Spanish Day"



    Sonando: ENTRE DOS TIERRAS (Heroes del Silencio)


    Sueño recuperado. Después de dormir el día anterior 3 horas y pasar alrededor de 26 de fiesta dormir sienta de puta madre. Nos despertamos el Domingo al mediodía sin ninguna prisa. Era el día de homenaje a San Fermin, y aunque no fuimos con el uniforme completo (alguien se rajó), si que llevábamos la camiseta blanca y el pañuelo rojo de Pamplona. Nos espabilamos y nos dirigimos de nuevo al Theresienwiese. Carlitos solto su frase de "¿cojemos el bus?", pasamos de él y continuamos andando hacía la estación de metro. El sueño lo habíamos recuperado ahora quedaba llenar el estómago, y que mejor lugar que el bar de la rubia!.

    Nos pedimos las primeras jarras del día (excepto algún rajado que se pidió una clara). De comida mi primo y yo pedimos el pollo con patatas de toda la vida (que en teoria es típico de allí), Iñaki se pidió algo aleman que tenia muy buena pinta y Carlitos también se pidió algo alemán pero que no tenia tan buena pinta. Preguntamos al camarero si pondrian el partido de baloncesto (era la final del europeo) y nos dijo que si llevábamos a 10 personas nos lo ponian... .

    Ya sin sueño y con los estómagos llenos, nos dirigimos al Theresienwiese. Esta vez no nos hizo falta conocer a un Sasha (que hoy he descubierto que es el diminutivo de Aleksander, gracias Carmona) para sentarnos, encontramos sitio rapidamente al lado de un doble de Victor Valdes que llevaba un sombrero con forma de jarra de cerveza y unas gafas de Pepe Gáfez. Al poco se nos sentaron delante dos daneses, uno de ellos pasadísimo y el otro que no iba mucho mejor. Nos hablaron un poco de su pais, pero no nos interesaba una mierda (sinceridad amigos), al poco rato desapareció el que iba más pasado, y poco después el otro decidió esfumarse también. Por allí vimos también a un doble de Kai Hansen (guitarrista de Helloween y Gamma Ray, memorizad este nombre que aparecerá en posteriores capítulos) montando un pollo mientras los de seguridad poco menos que se descojonaban de él. Detrás nuestro había unas francesas con las que interactuamos rápidamente, también unas de Kazajstan o como coño se escriba, con ellas pasamos la mayor parte de la tarde noche hasta la hora del partido. Durante todo este tiempo, las jarras iban cayendo claro. Llegados a este punto, y por primera y única vez en este viaje, el grupo se separó. Iñaki y yo nos fuimos a buscar un sitio donde vivir el baloncesto y de paso acompañar a una de las rusas a la estación, mientras Germán y Turmo se quedaban con las francesas estrechando los lazos con el pais vecino.

    Tras dejar a la rusa en la estación junto con su hermana (que sorprendentemente también era rusa) nos dimos una vuelta buscando un bar donde ver la final. Vimos un garito de kebabs, que estaba vacio pero con una tele grande, evidentemente nos metimos y pedimos que nos pusieran el partido. Pedimos más cerveza y unos kebab, por no desentonar. Con todo el bar para nosotros, Iñaki y servidora jaleábamos cada canasta de la selección, ya quedaba poco partido cuando llegamos pero no dejamos de animar ante la mirada atónita de los señores del bar. Cuando acabó el partido, como si estuvieramos en el bar del Paco, acabamos subidos en las mesas celebrándolo. Mientras, en el recinto del Oktober, Carlitos rompia otra jarra..., y no se que más hicieron, o sí..., o no me acuerdo..., bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog coño. Cuando Iñaki y yo acabamos la celebración (y la cena) les llamamos y quedamos en un sitio intermedio. Por el camino nos encontramos con unos maños, cantamos el "somos campeones de Europa" con el ritmo del "Seven Nation Army" de los White Stripes (que hubiera sido un buen tema para sonar durante este capítulo si no fuera por lo que pasó después). Cuando Iñaki empezó a hablar mal de Raul y de Fernando Torres, uno de los maños se emocinó..., puede que demasiado para el gusto de Iñaki..., mientras la chica que iba con ellos apuntaba "la polla no es muy grande pero los huevos son enormes", vamos que fue un encuentro donde apréndimos muchas cosas, demasiadas.

    El grupo se volvió a reunir en Schwanthalerstrasse, que en castellano significa "la calle de las Boñigas"..., o por lo menos es así como la bautizamos nosotros. Decidimos repetir y volver al Entzpark, a buscar algún garito rockero. Mi primo y Carlitos quedaron allí con las francesas, así que paramos un taxi y nos fuimos directos para allà mientras ellas iban no se donde. Llegamos al Entzpark y enseguida vimos que el mismo ambiente que el día anterior no había..., vamos, que no había ni Cristo. El único signo de vida allí era un gimnasio, la discoteca estaba cerrada y no había señales de que hubiera ningún otro sitio. Hicimos una visita a las instalaciones, y como estábamos al lado de un gimnasio también hicimos algo de ejercicio, lo típico, correr un poco, alguna subida a una farola (esto a cargo del mono del grupo), automovilismo..., vamos una preparación digna de un bombero (y supongo que quien tiene que pillar esto lo estará pillando). Aquí hago un inciso, un pensamiento que me viene ahora, el día que sea alcalde de una ciudad (que en Santa Coloma no es complicado) y montemos la fiesta más grande del mundo, por la noche intentaré que haya bares abiertos para no tener a los españoles sueltos por la ciudad...., acabado el inciso continuo. En este momento las francesas habían pasado a la historía, no sabíamos donde estaban ni nos importaban, paramos un taxi y nos fuimos en busca de la fiesta. La taxista era muy simpática y nos dijo que era casi imposible encontrar fiesta, aquí alguien (no se si fui yo) dijo la mítica frase "la fiesta la llevamos nosotros"..., en aquel momento no lo sabíamos pero la frase era completamente cierta y lo comprobamos en dias posteriores. Al final nos dijo que el único sitio que había abierto era el Pachá..., y para allá que fuimos.

    No íbamos especialmente mal vestidos, tampoco super elegantes, no nos engañemos..., el caso es que el portero del Pachá nos dijo que por aquella puerta no, que por la otra..., fuimos a la otra y nos pidieron carnet de sala (mira como en España!). Caminamos a otro sitio que estaba por allí, creo que era un hotel o algo así..., había una fiesta que por lo visto era privada y tampoco entramos. Empezamos a andar y llegamos a una fuente gigantesca, allí al borde de la fuente había un tio completamente hundido. No sabemos si le había dejado la novia o qué pero estaba hecho polvo..., el caso es que le preguntamos si había algún sitio donde ir..., nos indicó que siguieramos la calle y encontrariamos algo, luego le dijimos que se viniera con nosotros de fiesta...., pero no..., allí se quedó.

    Continuamos por donde el tipo deprimido nos había dicho y no tardamos en llegar a un garito. Cuando los de seguridad nos vieron, se miraron como diciendo "¿les dejamos pasar o no?"..., empecé a decirle que eramos buena gente y tal, me giré y allí estaban mis tres acompañantes, uno de ellos con una peluca rosa, y continué diciendo, "si mi colega tiene el pelo rosa pero también es buena gente"..., supongo que entre que le dimos lástima y que el sitio estaba semivacio al final accedieron y entramos. Era bar musical con asientos, mesas y una pequeña pista de baile, cuando llegamos sólo había tres chicas sentadas en un rincón que nos miraron con cara de miedo... y aun no habian visto nada. Pedimos algo, la música era bastante mierda, en ese momento Iñaki nos dijo a mi primo y a mi que a ver si íbamos a pedir algo como Bon Jovi que sonara un poco más rockero..., fue una de las ocurrencias más afortunadas del viaje. German y yo fuimos hacía el DJ, empezamos a pedir y nos preguntó de donde eramos... "españoles", nos dijo que era italiano y que si queriamos rock nos pondría algo... . No recuerdo que canción fue la primera, puede ser que una de los Rolling..., se que al poco rato estaba sonando "Paranoid" de Black Sabbath, "Basket Case" de Green Day alguna de Queen..., vamos un repertorio acojonante..., y lo mejor estaba por llegar... .

    El día antes al llegar habiamos viajado en el tren cerca de unos españoles, que estaban hablando del "Sr. Lobo", mítica discoteca a la que solemos ir los Viernes noche, en aquel momento ya se podía decir que llegamos a una discoteca semimuerta y la transformamos en el "Sr. Lobo", y de hecho lo comentamos. No solo lo habiamos conseguido a nivel musical, nos apoderamos de la pista ante la mirada estupefacta de las tres alemanas con las que, evidentemente, ya habiamos establecido contacto.

    Habían sonado como una decena de temazos, uno detrás de otro, todo un logro en un garito en el que, en teoria, sonaba principalmente house..., en eso que escuchamos un inicio de tema familiar, un golpe de guitarra inconfundible para nosotros, y llegó la locura. De las cuatro personas que habiamos, ya ves a uno dando vueltas corriendo alrededor de una columna, un par de rodillas haciendo reverencias al DJ y el componente restante boca abajo en el suelo nadando... . Cuando empezó la letra nos pusimos a cantar como posesos exprimiendo las gargantas al máximo..., si las alemanas hacia un rato que estaban estupefactas ahora estaban directamente acojonadas. Posiblemente, jamás nadie cantó el "Entre dos tierras" de Heroes del Silencio con tanta entrega, poco después de que acabara el tema las alemanas se despedian de nosotros y huian despavoridas. Fui a pedir a la barra y había otras dos chicas que me felicitaron por el espectáculo lamentable que acabábamos de dar... . El momento rockero había tocado a su fin, y nos quedamos con las dos jovenes que estaban de celebración del cumpleaños de una de ellas, aun así no dejamos de dar espectáculo, bailoteos, volteretas en los sillones, Turmo haciendo el pino por los sitios... .  No se hasta que hora estuvimos, pero creo que cerramos el sitio, nos despedimos y volvimos al hotel. Cuando nos bajamos el taxi, Germán tuvo la idea de ir al bosque (el hotel estaba rodeado de campo), una idea que a altas horas de la madrugada y completamente alcoholizados nos pareció genial y de lo más lógica. En estos momentos veo las fotos y me pregunto porque hacemos estas cosas..., el caso es que después de nuestra incursión campestre nos fuimos cada uno a su habitación y a dormir..., o no del todo, todavia hubo quien tuvo tiempo de salir en pijama por el hotel, hacer flexiones, robar cuadros y pasar notas bajo la puerta de nuestras vecinas..., pero eso, es otra historia... .

    Puro_Trap. Spain 0 Points.

    11/2/2009

    Capítulo 275. "Oktoberfest día 1: La Llegada"



    Sonando: I GOTTA FEELING (Black Eyed Peas)

    "tonight's gonna be a good night"


    "Puto Oktoberfest, en que momento se me ocurriría maldita sea la hora...", basicamente era esto más o menos lo que pensaba aquel Sábado 19 de Septiembre, y es que cuando uno se despierta a las 3 de la mañana no está de demasiado buen humor. El vuelo a Munich salia a las 6.10 y yo había quedado con el resto de la expedición (Germán, Iñaki y Carlitos) a las 4. Mi hermano nos acompañaba para luego volver a casa con el coche. La llegada al aeropuerto y el vuelo transcurrieron sin más novedad que la bestia viva bajo el asiento de Carlitos (life vest under the seat) y aterrizamos en un nubladísimo aeropuerto de Munich.  Llegamos a la estación de tren y decidimos sacar billete de tren de un viaje..., un viaje que duró toda la semana.

    Nos dirijímos al hotel mientras Carlitos nos amenizaba el trayecto con sus graciosísimos chistes (como el del pavo que entra en un bar o el del bar de pinchos), después de hacer el check-in en el hotel "Ambient Colina" (que llamándose Ambient y siendo de color rosa asustaba un poco) por fin partimos hacía el Oktoberfest. El trayecto más rápido, según nos dijeron en el hotel, era coger un bus y luego el metro, un trayecto que sólo seguimos el primer día, a pesar que durante el resto de la semana cada vez que pásabamos por la parada Carlos decía "¿pillamos el bus"?", siendo la respuesta negativa en todas las ocasiones.

    En la parada de bus debiamos de tener una pinta acojonante de estar perdidos y una amable anciana nos indicó como llegar. Cuando llegó el autobus todo el mundo entró por las puertas de atrás menos nosotros que fuimos a preguntar al autobusero como sacar un billete. Uno por uno fuimos metiendo nuestras tarjetas de crédito en la máquina siendo rechazadas todas, menos la de Carlitos (que por ahora es el único que sale en la historia) que metió su tarjeta y un poco más y no la puede sacar, allí estábamos los cuatro intentando sacar la tarjeta a tirones mientras los alemanes nos miraban con expresión entre divertida y asustada. Llégamos a la parada e hicimos el transbordo a la estación de metro, nuevamente una anciana nos intentó ayudar con el tema billetes, pero esta vez, con la lección aprendida, le enseñamos el billete que habiamos sacado al principio y nos colamos en el metro.

    Llegamos a la estación central y guié a mis compañeros al oktoberfest, llevábamos casi medio día en Munich y todavía no habiamos probado la cerveza, o sea que de camino descubrimos un toldo azul que a partir de ese momento pasó a ser conocido como "el bar de la rubía" por motivos que creo que no hace falta comentar. Nos sentamos en una mesa, donde también se sentaron 3 alemanes con cara de monguer..., y allí con aquellos tres elementos enfrente nos pedimos nuestra primera jarra de litro (mientras aquellos gayers se pedian sus vasitos de medio) e hicimos nuestro primer brindis "Prost!".

    Acabadas nuestras cervezas, salimos en dirección al Theresienwiese (el recinto del Oktoberfest), se notaba que había habido un desfile por los restos de boñigas de caballo y las flores. Una de esas flores, que estaba en la basura acabó adornando mi pantalón, y poco después pasó a manos de una asturiana muy simpática que seguramente no se merecia que le diéramos una flor sacada de la basura..., pero bueno, yo me tenia que deshacer de ella (hablo de deshacerme de la flor no de la asturiana) y a ella hasta le hizo ilusión (probablemente porque no sabía de donde la había sacado).

    Ya en el recinto del Oktoberfest la misión era clara, sentarnos en una tienda y pedir una birra (allí hay que estar sentado para pedir), per no hubo manera, estaba todo a petar. Nos acabamos pidiendo una cerveza en uno de los puestos de fuera que nos bebimos en el acto. Era mediodia y empezábamos a tener hambre, salimos del recinto y nos metimos en un restaurante. Tras comer unas pizzas acompañadas de otra jarra de birra (que hacía el final se tornó más oscura por algún motivo que no entiendo) y un café volvimos con la misión clara: conseguir sitio en una de las tiendas.

    Volvimos al Theresienwiese, esta vez cojimos fuerza y antes de llegar a las tiendas pedimos un mojito, lo acabamos y..., pedimos otro mojito..., ya conciénciados de nuestra misión, esta vez sí, nos metimos en una de las tiendas. Una vez más las tiendas estaban repletas, no había manera de sentarse por más que pediamos sitio, incluso llegamos a intentar que alguien pidiera birra para nosotros infructuosamente.

    En este momento de la historia, cuando todo parecia perdido, ¡el dios de la birra (¿San Miguel?) nos envió a SASHA!. Fue al lado del lavabo de mujeres, había un par de tipos entrándole a todas las mujeres que hacian cola, no se como entablamos contacto con ellos (no lo recuerdo, pero es posible que la peluca rosa tuviera algo que ver), se presentaron como Sasha y... bueno, el amigo de Sasha que nadie se acuerda como se llama (y no es de ahora, mientras estábamos con el tampoco nos acordábamos). Sasha y su colega tampoco tenian sitio donde sentarse, pero de alguna manera consiguieron birra para nosotros. En este momento empezó un acuerdo de colaboración Alemania - España sólo comparable al encuentro en Hendaya entre Paco y Fito. Sasha se dedicaba a atacar a todo lo que se movia y preguntaba a todas las mujeres si querian conocer a sus amigos españoles. Antes de eso Sasha nos había preguntado si sabiamos decir algo en alemán, yo respondí que sabiamos decir "Blazen bite", que no se ni siquiera si se escribe así, y que viene a significar algo así como "por favor señorita, seria usted tan amable de ponerse unas rodilleras y...", bueno, más o menos os haceis a una idea.

    El plan se puso en marcha, Sasha empezó a atacar grupitos de mujeres y entonces presentaba a sus amigos españoles, con lo que no contaba es con que los amigos españoles entraban saludando "Blazen Bite!!!!" ante el estupor de las mujeres y el descojone de Sasha que se revolcaba cada vez que lo deciamos. El amigo de Sasha no se quedaba atrás, sólo que este atacaba a todo lo que se movia, incluyendo mujeres que podian ser sus abuelas perfectamente, tuvimos que advertirle de que subiera el listón, pero no nos hizo demasiado caso.

    Estando en la entrada de la tienda, Carlitos rompió su primera jarra de cerveza, y digo primera porque durante el Oktoberfest rompió hasta siete, curiosamente el resto no rompimos ninguna... . El caso es que esta se rompió por la parte de arriba..., bueno, no pasa nada, se podia beber con cuidado de no cortarse, pero en uno de nuestros "blazen bite" (sustituimos el "Prost" por "Blazen Bite") se rompió la parte de abajo de la jarra, haciendo que el líquido elemento se derramara irremediablemente ante la cara de tonto del señor Carlos Turmo que se preguntaba quien coño se había bebido su cerveza. Lejos de aflijirnos, Iñaki aprovechó para hacer malabarismos sosteniendo la jarra de cerveza con el pie ante la mirada atónita del personal que le jaleaba, grababa en video y sacaba fotos... .

    Aproximádamente a las 21.00 decidimos que ya era hora de partir a cenar y ponernos elegantes para salir. Nos despedimos de Sasha y su extraño amigo y fuimos a la estación de tren. En Munich hay una especie de urnas por la calle que contienen periódicos, de camino se me ocurrió abrir una y llevarme algunos diarios (cosas del alcohol), una jovén alemana nos gritó que en Alemania no se roban periódicos, a lo que respondimos que en España se roba de todo.

    En la estación el hambre apretaba, algún genio se le había ocurrido vestir a un señor de hamburguesa gigante para anunciar el Burger King..., mala idea. En cuanto vimos la hamburguesa gigante, nos lanzamos sobre ella para morderla, el señor huyó como pudo por las escaleras mecánicas y cuando llegó al Burguer King se despojó del disfraz con rabia... . Ya que estábamos nos quedamos a cenar allí, para después pillar un taxi al hotel. El taxista iba con una botella en el coche de la que iba bebiendo (no sabemos demasiado bien que bebia), que mejor que un taxista borracho para saber los lugares de fiesta, o sea que le pedimos consejo. El hombre dió como mil vueltas para llegar al hotel, vamos que nos tangó seguro, pero bueno, un taxista borracho que tanga a los turistas merece todos nuestros respetos.

    El señor nos recomendó un sitio que se llamaba Entzpark o algo así. Hacía allí fuimos, muy elegantes sin contar con la peluca rosa claro. Nos dijo que era un sitio que había 4 discotecas, en realidad sólo era una con cuatro salas (aunque eso lo descubrimos al salir, por lo menos yo). La discoteca no estaba mal, pija para mi gusto y música demasiado comercial, aunque de vez en cuando colaban alguna buena (y alguna versión horrenda también). Allí estuvimos hasta altas horas de la madrugada, mientras aguantó el cuerpo, confieso que el mio no estaba para demasiados trotes. Volvimos al hotel extremadamente cansados y con ganas de pillar la cama, mañana sería otro día... .

    Puro_Trap. Blazen Bite.

    10/27/2009

    Capítulo 274. "Busca las diferencias"



    Sonando: EIN KOMPLIMENT (Sportfreunde Stiller)


    Más que busca las diferencias se trataria de buscar las similitudes entre las dos fotos adjuntas..., de momento os digo una. Esos chicos alegres, apuestos y sanos de la primera foto y esos tipos extraños, degenerados y peligrosos de la segunda, son las mismas 4 personas. Se lo que estais pensando, como esos jovenes que representan todo lo que busca una madre para sus hijas se transforman en esos individuos que justifican que los padres de esas hijas compren armas de fuego para protegerlas, pues eso es lo que voy a explicar en los próximos capítulos. Sí señor, ya llega la esperadísima crónica del Oktoberfest 2009..., o por lo menos la parte que se puede contar, que tampoco es mucho..

     

    Puro_Trap. Involucionado.
    8/26/2009

    Capítulo 269. "París Día 3: Tus muertos"



    Sonando: VENGANZA DE LOS MUERTOS POBRES (Bersuit Vergarabat)


    Escribo el cierre de esta trilogía parisina escondido en un bunker subterraneo de localización ultra-secreta. Cada día recibo amenazas de fans de Depeche Mode que han leido los dos anteriores capítulos y que me están convirtiendo en el escritor más perseguido desde Salman Rushdie..., aunque creo que los fanáticos musulmanes son una banda de gayers comparados con los peligrosos fans de Depeche. Mis ganas de tocar los huevos pueden más que mi miedo a la horrible e increiblemente dolorosa muerte que pretenden dispensarme los Depeche fans.

    El plan del domingo era empezar el tercer y último día en París con alegria, es por ello que quedé con Johny y Chiara para ir a un cementerio, Susi y Laura irian a Le sacred coeur, iglesia que el día anterior casí visito (gracias cerveza). Laura y Susi eran dos zombis cuando me desperté, así que desayuné sólo y me dirigí al punto de encuentro, la Plaza de nosequé..., que no es que se llame así pero no recuerdo el nombre, por suerte en aquel momento si que lo recordaba y llegué sin problema. El cementerio a visitar era el de Pere-Lachaise, el más grande de París, donde hay enterradas celebridades como Jim Morrison, Oscar Wilde, Edith Piaf o Chema El Panadero.

    Lo primero que choca del cementerio es que en la puerta te dan un mapa como si aquello fuera el zoo donde te pone una lista de celebridades y donde están enterradas, era una especie de "Donde está Wally" macabro. El cementerio era impresionante, estaba lleno de criptas antiquisimas, con estatuas y esculturas variadas. La primera tumba celebre que visitamos fue la de Jim Morrison, que para tener tanto nombre era un poco sosa, vamos que era poco más que un trozo de piedra. La de Oscar Wilde seguramente era la más curiosa de ver, una representación de un angel volador lleno de marcas de labios, la de Chopin estaba llena de flores, la de Marie Trintignant chocaba por la historia..., vimos muchas y muy variadas, más nuevas, mas antiguas, más cuidadas, más dejadas... . Uno de los muchos monumentos que había en el cementerio era el dedicado a los caidos por la guerra civil española, muy curioso..., y justo al lado había una tumba de piedra gris de granito con una única inscripción "DM"..., deducí que era Depeche Mode que habian muerto el día antes a causa del esfuerzo en el concierto (como me gusta el riesgo).

    Después de nuestro macabro paseo, Johny y Chiara fueron al hotel a por las maletas y, juntos, nos dirigimos al punto de encuentro: Notre Dame. Esta vez si que conseguimos entrar, a diferencia del día anterior..., había curas pero no vi que estuvieran situados en ningún orden, vamos que no se que coño estaban haciendo el día antes para no dejar entrar (no pensemos mal amigos). Notre Dame por dentro no mataba, con decir que la aparición que más nos impresionó fue la de Caminero... . Curioso, pasamos al lado y Johny y yo nos miramos y me dice "ese tio no era jugador de futbol?", y digo yo "y tanto, como que es Caminero"..., el día siguiente leeriamos que había sido procesado por trafico de drogas lástima no haberlo sabido antes y llevar unas placas de policia falsas para acojonarlo un poco en plan... "somos de la secreta, vacia los bolsillos campeón" (bueno, era del Atleti, o sea, campeón poco).

    Era la hora de volver a la civilización. Susi, Laura y yo fuimos al hotel a por nuestras maletas, aunque antes comimos en un puto Mc Donalds. Cuando llego a la habitación y recojo mis cosas me doy cuenta de algo... ¡¡¡ la Belzebuth!!!. Como no facturaba maletas la única opción era bebérsela en el camino del hotel al autobus, vamos que tenia unos 2 minutos, la Belzebuth caliente murió casi en dos tragos..., hay que contar un mini-trago que le dió Susi Depeix y que casi consigue que se desmaye. Llega el autobus, pago mi billete y detrás vienen ellas..., no se que problema tienen con el billete que el conductor que este les dice que pasen gratís..., ¡pero esto que es!, ¡yo no pago mis impuestos para que dos turistas viajen gratís!..., en fin, indignante.

    Llegamos a la estación. Tras una breve espera de..., ¿cuanto?, ¿45 minutos? (ya veis como funcionan los "rodalies"), nos montamos en un vagón con unas 500 (o 600) personas por metro cuadrado..., sin aire acondicionado, por supuesto. Así fuimos entre apretones, sudores, quejas varias... . Hubo una bronca entre una chica joven y un tipejo que por lo visto aprovechando la situación se dedicaba a meter mano a la joven (diablos, por qué no se me ocurrió a mi?). A medida que nos acercamos el tren se va vaciando..., cuando llegamos al aeropuerto nos encontramos a Johny y Chiara, hemos de coger un segundo tren para ir a la terminal correcta..., este va más vacio (lástima queria practicar lo de los tocamientos).

    Pasamos el control de seguridad del aeropuerto sin problemas (luego se extrañan que pasen cosas), y nos fuimos a tomar un café. Mis compañeros comentan el concierto del día anterior de los difuntos Depeche, y descubrimos el motivo real de su muerte: suicidio. Resulta que la mítica Susi Depeix, la fan number one, no se sabía una de las canciones..., es más, durante el concierto, cuando Laura le preguntó, ella se inventó el título intentando disimular su desconocimiento..., muy mal oiga!.

    Se nos acababa París, llegó la hora y subimos al avión donde uno de los azafatos era el mismísimo Raphael. Laura y Susi se pasaron la mayor parte del vuelo dormitando mientras Johny, Chiara y yo dábamos buena cuenta del menú que nos sirvieron, a saber: yogur de anchoas, una especie de creppe con pelo y una galleta de sobrasada regada con una lata de cerveza caliente. Tras aterrizar separamos nuestros caminos..., ¿hasta cuando?..., hasta pronto espero..., GRACIAS AMIGOS!.

    Puro_Trap. L'aventure se termine.



    8/23/2009

    Capítulo 268. "París día 2: En tierra Peligrosa"



    Sonando: RONDE DE NUIT (Mano Negra)


    El segundo día en París lo teniamos que comenzar con fuerzas, o sea que había que atacar al desayuno con ansia. Subimos al ascensor asesino que, una vez más, intentó matarnos con poco éxito. El comedor era una especie de cueva diminuta, tenia su encanto si, pero era pelín claustrofóbico. En la cola para entrar (porque había cola para entrar), escuchando a la gente, empecé a notar que la lengua francesa no era tan diferente, entendia lo que decian, e incluso me anime a hablar..., luego alguien me advirtió que es que casi todos eran españoles.

    El día prometia ser duro, partimos al punto de encuentro con Johny y Chiara..., que no era otro que la Torre Eiffel (a lo grande). Llegamos a la torre y nos encontramos con los compañeros. La Torre Eiffel no es otra cosa que un amasijo de hierros enorme, de hecho según leí (momento cultural) en mi guia de París, en un principio los parisinos lo consideraron horrible..., vamos algo así como lo que nos pasa a los barceloneses con la Torre Agbar, más conocida como el cipote, el consolador, el supositorio, el nabo o el cohete (este tan inocente se lo puso mi sobrino un día que pasamos por delante, además me dijo que la gente que había dentro eran los astronautas), o sea que igual dentro de 100 años la gente de Barcelona está orgullosa de tener un enorme monumento con forma de pollón en su ciudad..., espero no vivir para verlo. Vimos que había como hora y media de cola para subir a la torre por las escaleras..., vamos, por el ascensor ni miramos, directamente nos fuimos a la siguiente parada.

    Lo siguiente que vimos no fue exactamente un monumento, fuimos al pilar, no al pilar de Zaragoza (porque en la misma Zaragoza no estábamos, psaes?), sino al Pilar donde se esmorró Lady Di. La idea fue de Johny que dijo que queria ver si había restos de sangre en el pilar..., idea que rapidamente apoyé, por desgracia lo habian repintado y aparte no se podia bajar..., muy mal, en España lo hubieramos dejado intacto y cobrariamos por verlo. Caminamos en dirección al Arco del Triunfo subiendo por los campos Eliseos..., los campos Eliseos que, como dijo Laura, eran como el Passeig de Gracia de Barcelona pero más grande..., idem que el Arco del triunfo..., como el de Barcelona pero más grande.

    Tocaba ir al Louvre, volvimos a bajar por los campos Eliseos. Vimos a un señor durmiendo debajo de un banco con la botella de vino al lado, hice el comentario de que me parecia que era el cantante de Depeche Mode, lo que hizo que me llevará una bronca de parte del resto de la expedición... . De camino al Louvre pasamos por delante de una estatua del general Charles De Gaulle, seguramente la estatua militar más gayer del universo, el señor más que desfilando parecia que estaba dando un pase de modelos. Cuando llegábamos a los jardines del Louvre pasamos por un lavabo donde nos clavaron 40 centimos por mear!!!!..., y para variar los lavabos seguian estando guarrísimos... . Llégamos a un estanque donde en los bordes había unos chorros de agua que salian disparados al centro..., como buenos españoles que somos, nos hicimos unas fotillos simulando que aquellos chorros eran una meada..., como siempre dejando el pabellón bien alto!. A todo esto hago un pequeño inciso para felicitar a los hombres del tiempo, que se pasaron toda la semana pronosticando lluvia y fue el fin de semana más soleado que recuerda París en años..., nada sorprendente, el fin de semana anterior también tenia que caer la de dios y nosotros lo pasamos en una masia sin salir de la piscina en todo el finde. Estábamos llegando ya al Louvre, un edificio enorme, y cuando digo enorme digo que he visto pueblos más pequeños que ese puto edificio... . Los jardines estaban llenos de estatuas de gente en pelotas, vimos una de ellas de un señor a la que le faltaba su miembro víril, formulé la teoria de que el miembro se lo había robado Susi Depeix (que todos sabemos que tiene las manos pelín largas), pero no, Johny dio con una versión mucho más verosimil asegurando que la estatua se había arrancado su propio miembro y se lo había metido por el culo..., sí, seguro que fue eso. Dado que teniamos poco tiempo tampoco entramos en el Louvre, y nos fuimos a Notre Dame a ver si había más suerte y podiamos entrar en algún puto sitio!.

    Llegamos a Notre Dame, aquí si, se tenia que poder entrar por cojones...., pues no..., Notre Dame estaba cerrada porque estaban ordenando sacerdotes, se conoce que los tenian por allí puestos de cualquier manera manga por hombro y alguien decidió que ese Sábado era el día ideal para ponerlos en orden..., pues nada, Notre Dame tampoco..., decidimos dejarlo para el día siguiente e ir a comer.

    La creperia..., ¡enorme!. Era un sitio pequeñito decorado como una cueva con bustos romanos, caballos, manos que salian de las paredes..., pedimos unos creps (que original, creps en la creperia) que estaban increibles, ¡que bueno todo!, lástima que no llegamos a averiguar que era la chantilly... .  Evidentemente cayeron algunas fotos haciendo el monguer con las esculturas romanas, que supongo que colgaré en el facebook el día que la del porno me de ese cd con fotos que siempre lleva encima y nunca se acuerda de darme!!!. Saliendo de la creperia nos fuimos a un super, compré agua y una belzebuth (es cerveza por si alguien lo dudaba) para disfrutarla por la noche..., después nos metimos en un sitio a tomar un café donde nos pegaron la clavada de la vida. Después de eso nos metimos en el metro (que está muy limpio sí, pero también muy arcaico), y tras hacer el transbordo más largo e interminable de la historía llegamos al hotel. Ahora tocaba hacer un breve descanso antes de que Laura y Susi se largaran a ver a lo mar..., perdón, a los Depeche Mode.

    Salimos juntos del hotel, ellas se fueron al estado de Saint Denís y yo me fui a visitar las galerias Lafayette. Las galerias Lafayette son El Corte Inglés pero con una boveda, curiosas de ver pero poco más, como no me di una vuelta por la sección de música (si, estoy enfermo lo se)..., ¿sabeis cual fue el único grupo español que vi fuera de la estanteria de saldos?... Ska-p, curioso, en Praga me pasó lo mismo... .

    Comienza la hora de deambular sin rumbo demasiado fijo. Pasé por delante de un Fnac, de nuevo el enfermo que hay en mi me dirigió hacia allí, por suerte para mi economia estaba cerrado. Continuo caminando, sigo por la Rue de Clichy y voy dirección plaza Pigalle para ver el Moulin Rouge. Llego al Moulin Rouge, continuo bajando hacía Pigalle, la calle está llena de sex-shops y locales de perdición. Cada dos pasos se acerca algún tio con pintas extrañas o señorita ligera de ropa agarrándote para que te metas en uno de los locales. En algo hemos avanzado respecto a Munich, aquí cuando digo que soy de Barcelona me dicen "Champions!" en lugar de "Raul!" (Vease el Capítulo 234).

    Después de la visita por las calles de perdición tenia que tomar la decisión de adonde ir..., la vísita lógica era "Le sacre coeur". Se trata de una basilica al Sagrado Corazón de Jesús (en francés, Sacré Cœur de Jésus). Inicialmente fue concebida como un monumento público para rendir homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la guerra franco-prusiana y para expiar los pecados cometidos por la comuna. Es uno de los monumentos más representativos de París. Era la opción más lógica y educativa..., hasta que pasé por delante de un pub irlandés y me quedé bebiendo cerveza hasta la hora de finalización del concierto depechero cuando tenía que encontrarme con Laura y Susi.

    Salí del bar y me dirigí a Saint Denis. Cuando llegué al Stade de France, estaba sonando "Personal Jesus"..., desde fuera se notaba que están mayores (como me gusta provocar). Cuando Laura y Susi salieron nos quedamos cenando en un frankfurt de enfrente, donde también nos clavaron (una bonita tradición parisina). Llevaba puesta una camiseta de AC/DC para proteger mi imagen entre tanto depechero. Nos encontramos a un señor en el frankfurt que cuando vio mi camiseta me dijo que hace 30 años fue a un concierto de AC/DC y se quedó sordo..., por eso ahora escucha a Depeche, porque está sordo (continuo cavándome mi propia tumba). Después de la cena volvimos al hotel, mis acompañantas estaban para el arrastre, y se fueron a dormir..., y yo..., pues que remedio, ¡a dormir!.

    Puro_Trap. Pari la nuit c'est fini.




    8/20/2009

    Capítulo 267. "París, día 1: La llegada"



    Sonando: LE PIRE ET LE MEILLEUR (French Fonck Federation)


    Erase una vez que Susi Depeix, más conocida como "la del porno", fan enfermiza de los Depeche Mode, decidió ir a verlos junto a unos amiguetes a París..., y erase que se era que me ofreció acompañarles, dejando yo muy claro desde el primer momento que yo un concierto de esos señores no lo pisaba. Recuerdo que cuando le expliqué a mi jefa donde iba, con quien y por qué, me dijo: "vamos les dijiste que a París ibas pero a ver a los maricones esos no..."..., si, algo así dije, pero con otras palabras, que sino me matan..., ahora estoy pensando que quizá tampoco es buena idea escribirlo aquí..., ¿por qué coño escribo todo lo que pienso?.

    Como tardé un poco en decidirme si ir o no, tuve que coger el billete de ida a una hora diferente que el resto de la expedición, por tanto salí el primero como avanzadilla del grupo. Durante el vuelo fui leyendo la guia de París que me había prestado MDP, cuando estaba llegando sentí una especie de orgullo cuando desde el cielo reconocí "El Louvre"..., lástima que como iba sólo no pude decirle a nadie "mira, sobrevolamos El Louvre"..., mi momento de gloria a la mierda. Aterrizamos, bajo del avión, las azafatas se despiden de los pasajeros con un "Au Revoire" (que pronunciado es "O rebuá", tantas letras para tan poca pronunciación", integrándome rapidamente en el pais yo también me despido con mi "O rebuá", a lo que la azafata me responde "Adios", empezamos bien.

    Me tocaba esperar, al poco de llegar busqué en el lavabo, temiendo encontrarme con un segundo "Caso Nuremberg" (ver Capítulo 235), pero no, me encontré un primer "Caso París", y es que los lavabos del aeropuerto de París estaban más sucios que los lavabos del Lobo (que ya es decir). No era el único elemento que daba mal rollito de ese aeropuerto, los soldados que paseaban con metralletas colgadas te quitaban las ganas de hacer el gilipollas..., vamos, que no podia comportarme como un español normal y corriente. Mientras me tomaba un café me di cuenta de que los franceses tienen mucha cara de francés, incluso los franceses negros o arabes..., y el que no tiene cara de francés la pone. ¿Como es una cara de francés?, fácil, expresión seria, posición digna y una mirada altiva que cuando se clava en tus ojos te dice "si amigo, soy francés y me molo mucho a mi mismo por ser francés". La espera se hace larga..., empiezo a sentirme como Tom Hanks en la terminal (que además sucedia en París), una joven se me acerca a decir algo de una "calling card", ¿acaso tengo cara de guia?, me parece que tanto esperar me está volviendo francés.

    Por fin el resto del grupo llega, está formado por Susi Depeix, Johny, Chiara y Laura. Me explican que Susi Depeix, que debía de estar pensando en su trabajo, se había olvidado el dinero y había perdido el billete de avión..., y que aun así había conseguido embarcar y llegar a París, ¡viva la seguridad de los aeropuertos!..., para rebajar un poco la tensión Susi y yo practicamos nuestro hobby favorito, meternos con el Puto Heavy, que desde el momento que pisamos tierras francesas pasa a ser conocido como "Le Pute Jeví". Tras una dura batalla contra los dispensadores de billetes de tren, en que algunas tarjetas de crédito pierden la vida, conseguimos llegar a lo que viene siendo París mismamente. Cuando llegamos a la estación se nos acerca un negro de dos metros, ancho como un ropero de 7 puertas..., yo ya estaba en posición de ataque (o lo que es lo mismo a punto de arrodillarme a gritar llorando "no me pegue no me pegue, pegue a mis amigos que son del Ku Klux Klan") cuando el tipo empieza a hablarnos en castellano. Era un señor de los que da información que nos había visto más perdidos que cinco españoles en una estación de tren y que, muy simpaticamente, se ofreció a ayudarnos. En este momento el grupo separó sus caminos, Johny y Chiara fueron a su hotel, y Laura, Susi y yo al nuestro. Nos metimos en el vehículo del famoso "autobusero suicida" de París, recuerdo la imagen de Susi Depeix, amachambrada entre dos barras de hierro, manteniendo el equilibrio con grandes esfuerzos mientras picaba los billetes.

    Milagrosamente llegamos al hotel con vida. Tras hacer el chek-in, nos metimos en el ascensor, que intentó (y casi consigue) matar a Laura cerrándole las puertas mientras pasaba. Dejamos las cosas en la habitación esperando no tener más sustos y salimos a cenar, vimos una pizzeria que tenia muy buena pinta, a pesar de eso dimos una vuelta, para ver que había y acabamos volviendo a la pizzeria. Estaba todo buenísimo, y el único incidente destacable es que regué a Laura con una cerveza, cosa que me hizo sentir francamente desolado..., no por Laura, por la cerveza derramada! (cada vez que alguien derrama una cerveza un hada muere...., tenedlo en cuenta niños). Como ya eran las 12 pasadas no nos quedaba otra que ir a descansar, hacía mucho calor y el aire acondicionado no funcionaba, por suerte, a los pies de la cama, mi habitación tenia una ventana enorme, tuve que elegir entre ser un tipo pudoroso y pasar calor o ser un proyecto de exhibicionista y dormir fresquito..., no hace falta decir cual fue la elección..., cualquier persona que viviera enfrente de mi hotel y se asomara a la ventana durante aquella noche tuvo una bonita vista de París... .

    Puro_Trap. Allons enfants de la Patrie.





    7/15/2009

    Capítulo 266. "San Fermin 2009"



    Sonando: FIESTA (The Pogues)



    Con San Fermin me pasa algo curioso, cuando alguien me dice que le cuente como me ha ido no se por donde empezar, esto supone un gran problema a la hora de hacer una crónica..., mientras la de Paris (proximamente en sus pantallas) la tengo bastante clara, en la de San fermin..., ¿que digo? ¿y en que orden?. Si, deberia hablar de gente que se duerme y la pintarrajean, del chupinazo donde te llueve de todo, de Incadog y Festiman, la sopa de pescado, la hortaliza (esto igual merece capítulo aparte), 2 Smart, el mendigo que nos dio pasta..., y eso de lo que me acuerdo porque de repente estamos hablando y alguien dice "hosti si tu hiciste breakdance sin que se te cayera el cubata", vamos que de la mitad de las chorradas ni nos acordamos... .  Por suerte, o por desgracia, tenemos toneladas de documentos gráficos que nos refrescan la memoria, es por ello, que está vez, y sin que sirva de precedente, mi crónica va a ser un video..., venga, a disfrutarlo!

      

    Puro_Trap. Sabio de Hortaliza.


    10/26/2008

    Capítulo 235. "Día 6 y final: Me Cago en Praga"

     

    Sonando: LA CABINA (Pabellón Psiquiatrico)

    "Ni en las cabinas, ni en las piscinas,
    ni en las vaginas, ni en las oficinas,
    ¿donde se orina?, ¿donde se orina?,
    ¿donde apuntar con mi hermosa carabina?"

     

    ...unos asientos detrás mio con una mesa enmedio, en la que dejaron sendas cervezas. Aun hablando en alemán, me di cuenta de que eran un par de gilipollas, cosa que se demostró cuando arranco el tren y pasó el revisor pidiendo los billetes. El señor estuvo un buen rato parado hablando con ellos, por el tono que tenian deduje que había algun problema con el billete, bueno, por el tono y porque vi que pagaban al revisor el billete, aunque por lo visto no lo pagaron completo, cuando la conversación acababa y uno de los borrachos gilipollas dijo una última cosa al revisor, este hizo un gesto de "me la suda" y acto seguido la señal de que hicieran autostop. Efectivamente una parada antes de Nuremberg los dos gilipollas fueron desalojados del tren, en una estación completamente lúgubre y solitaria, que pena me dio... . El viaje duraba poco menos de 3 horas, o sea que no podia permitirme dormirme, no fuera que me pasara de parada. Empezaba a necesitar un lavabo, por los altavoces dieron un aviso en alemán de algo de Nuremberg, "estamos llegando", pensé. Media hora después empezaba a dudar de que estuvieramos llegando, un nuevo aviso con la palabra Nuremberg me convenció..., yo ya estaba con mi maleta bien sujeta a punto para bajar..., 15 minutos después todavia no habiamos llegado..., nuevo aviso, tuvieron que pasar 10 minutos más antes de que el tren parara en Nuremberg, la explicación más lógica que se me ocurre es que la ciudad de Nuremberg tiene piernas (super lógica la explicación, si) y estaba huyendo del tren, parecia que le alcánzabamos pero a última hora volvia a escaparse. También cabia la posibilidad de que el gps del conductor fuera una puta mierda..., o que los avisos en realidad estuvieran diciendo "queda una hora para llegar a Nuremberg"..., no, eso no tendria mucho sentido... .

    La prioridad cuando llegué a Nuremberg a eso de las 3 de la mañana era evidente; un lavabo. Angelkabron, si estás leyendo esto, que sepas que tu no podrias ser alemán, tu tienes que ir a cagar cada dos horas y los alemanes no van al lavabo entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana, o eso se desprende de mi visita a la estación de tren de Nuremberg.

    Caminé siguiendo los carteles de lavabo, baje escaleras, volví a subirlas, di vueltas, y al fin, en una esquina vi los WC, ¡bien!. Me jodió un poco porque eran de pago, por lo visto en Alemania no se caga gratis, pero bueno, como mi vejiga estaba al borde del suicidio decidí olvidar que soy catalán, y pagar para mear..., pues no. Los lavabos permanecian cerrados de 12 de la noche a 6 de la mañana, o sea, que si tienes un apretón a las 3, te jodes... . Cagándome en la raza aria comencé a dar vueltas por la estación, había un mc donalds y un burger king abiertos, pero no tenian lavabo, también un cibercafé muy oscuro, con música extraña y lleno de personajes inquietantes mirando las pantallas..., pero tampoco tenia lavabo. Salí a la calle y por allí no tenia pinta de haber nada, volví a entrar y bajé por unas escaleras a una especie de galerias donde había más letreros de WC..., seguia los letreros pero en un momento o en otro siempre los acaba perdiendo y volvia atrás. Al fin pude seguir hasta el final, subí unas escaleras esperando un lavabo público y si, lo había, pero dentro de la oficina de turismo que también estaba cerrada. Enfrente había un castillo rodeado por un foso, pensé en ponerme a mear desde el puente, pero la posibilidad de que pasara por allí algún oficial de la Gestapo o la SS me hizo desistir. Volví a bajar a las galerias y esta vez me guié por mi olfato..., efectivamente siguiendo el olor a orín, no me pregunteis como, pero acabé saliendo al foso del castillo, y allí sí me puse a regar las plantas. Si, ya se, no es para sentirse orgulloso, o sea, puedo explicar los monumentos que vi en Berlin, la fiesta de Munich o mi visita turística a Praga..., de Nuremberg lo único que puedo decir es que me mee en la pared de un castillo..., ¡que hubieran puesto lavabo!.

    El tren para Praga salia a las 5:30, me senté en un banco de la estación y me puse a jugar a un juego extraño de la psp al que no había jugado antes y al que, probablemente, nunca volveré a jugar..., el caso es que las 2 horas y pico de espera se me pasaron rápido y conseguí no dormirme, todo un logro ya que llevaba aproximadamente unas 20 horas despierto. Poco antes de las 5:30 fui al andén y allí estaba el tren que me había de llevar a Praga. Me subí al vagón y la verdad es que el tren daba un poco de miedo, era extremadamente rústico, era como un viaje en el tiempo a un tren de hace 20 años. Tenia 5 horas de viaje, o sea que una cabezadita me podía pegar, me acomodé en el asiento y mirando por la ventanilla esperé a que se me fueran cerrando los ojos..., pero no, el caso es que se estaba haciendo de día, y el tren iba pasando por unos pueblos típicos alemanes, en medio de prados y bosques que valia la pena ver. En cada parada, además se subian al tren un montón de adolescentes que iban a clase y se solian bajar siempre en la siguiente parada. Entre pueblo y pueblo el tren pasaba por enmedio de bosques frondosos y prados inmensos con lagos, rios, animales pastando..., joder parecia un puto episodio de Heidi, pero era bonito. Durante el viaje me pidieron el billete dos veces y la policia vino a pedirme el pasaporte, cuando les dí el dni se quedaron un par de minutos deliberando, un par de minutos, que como podeis imaginar, se me pasarón rapídisimo... . Poco después del pequeño incidente del pasaporte, traspasamos la frontera, ya estábamos en la República Checa. Aunque no hubiera visto el cartel lo hubiera notado, los pueblos eran igual que los alemanes, pero sucios y descuidados y las estaciones tenian nombres sin ninguna vocal pero con muchas z, k e y. En una de las estaciones vi un tren que hacia parecer al mio un ave de última generación. Dibujad un rectángulo en una hoja y en cada punta del rectángulo un círculo..., ese era el diseño de los vagones, los asientos eran de madera y para entrar en el vagón, nada de dispositivos automáticos, no, que se estropean, una puerta con una manivela, así si uno quiere puede bajarse (o subirse) en marcha en cualquier punto del trayecto, talmente los vagones parecian sacados directamente de una película del Oeste.

    Todas las estaciones por las que pasábamos eran viejas, sucias y estaban casi en ruinas..., bueno, normal, eran estaciones de puebluchos inmundos. Llegamos a Praga y la estación era calcada a la de los puebluchos inmundos..., por suerte no era esa, la estación central era la siguiente... . La estación de Praga era bastante grande, y vieja, y sucia, y medio en ruinas, daba mucho miedo, pero bueno, hay que reconocerle algo bueno, tenia lavabos (eh? alemanes de los cojones...). Allí mismo, en la estación me hice con un mapa de Praga y me fui en busca de un taxi. La calle olia a orín (y eso que la estación tenia lavabos, eh? alemanes de los cojones...), y por allí deambulaban una serie de kinkis que me miraron con cara de "la cena está servida". Rapidamente me metí en la estación de nuevo, estaba teniendo un momento de pánico y me planteaba muy seriamente quedarme a vivir en la estación. Dando vueltas por dentro, descubrí que había salido por la parte trasera y que había otra salida que daba a una para de autobuses y otra de taxis y que daba bastante menos miedo. Lo que si daba miedo era el taxi que pillé, o más que el taxi, el taxista que, era un psicópata aficionado a circular sobre las vias del tranvia con el coche dando bandazos constantemente. La primera impresión de Praga, buena buena, no había sido.

    Llegué al Hotel, viendo mi experiencia con la estación y el taxi me esperaba residir en un tugurio lúgubre..., por suerte no era así, el hotel estaba muy bien, subí a la habitación y me tumbé en la cama unos minutos. Llevaba más de 24 horas despierto y sin parar, el plan inicial era dormir un rato y salir por la tarde..., decidí mandar el plan inicial a la mierda y, con un par, me levanté de la cama, cogí lo justo, y me fui a visitar Praga.

    En el hotel me indicaron que tranvias iban al centro, salí a la parada y me subí al primero que pasó, dentro del tranvia habia dos máquinas para picar billetes, máquinas que no vi usar a nadie, vamos que en los tranvias de Praga no paga ni dios. Yo el centro de Praga no tenia ni puta idea como era, vamos que no sabia donde bajarme..., lo que si sabia es lo que NO era el centro de Praga, a medida que el vehículo avanzaba me iba asaltando una sospecha que acabé por confirmar cuando me bajé del tranvia en una zona industrial solitaria..., me había ido en la dirección contraria. Empecé a pensar que igual que la ciudad de Nuremberg huia de mi (con motivo, porque llego y me meo en un monumento), la de Praga me tenia mania.

    Me volví a subir en el tranvia (esta vez en la dirección correcta) y me fui al centro. La ciudad de Praga, bonita lo que se dice bonita no era..., al contrario, la parte que yo estaba viendo era bastante fea..., la cosa cambió al llegar al centro. Supe que era el centro porque empecé a ver algún mc donalds y Burger king y toneladas de gente con pinta de turistas. Me bajé y lo primero que me encuentro es un monumento inmenso con un tanque delante. Tras el recibimiento que me había ofrecido Praga se me ocurriero un par de cosas que hacer con el tanque..., como me había dejado el carnet de conducir en el hotel decidí no arriesgarme a subir al tanque y sembrar la muerte y la destrucción en la ciudad. Si dije que la ciudad de Berlin era un poco cansina porque había muchas cosas que ver, Praga lo deberiamos multiplicar por 10000. Mirara donde mirara había un monumento, arco, edificio, teatro, etc..., digno de admiración. Pasé por un teatro donde por lo visto Mozart había estrenado "Don Giovanni", muy bonito, aunque no entendí porque en la entrada había una estatua del Emperador Palpatine de Star Wars. Praga estaba plagado de españoles, fui a comer algo a una pizzeria dedicada a Corto Maltese, llena de dibujos, comics y hasta con un disfraz de Corto colgado. También pude comprobar una vez más mi pinta de yonky en potencia cuando un tipo vino a ofrecerme droga en plena calle, también se me acercó otro a preguntarme una dirección, cuando le expliqué en inglés que no era Praguense (o es pragueño?) me respondió con acento gallego "ah, eres español"..., otra prueba irrefutable de mi perfecto acento de Oxford. Estuve paseando por un puente que estaba en obras, donde comprobe el aprecio que nos tienen a los españoles en Praga (por si quedaban dudas), había unos letreros advirtiendo de un peligro en 6 idiomas: checo, ruso, italiano, alemán, inglés y francés..., en castellano nada, no vaya a ser que entendamos el letrero y nos salvemos de una muerte segura. La verdad es que aquella parte de Praga estaba muy bien, me gustó mucho, pero el cansancio empezaba a hacer mella. Decidí que ya era hora de volver al hotel, cuando me subí en el tranvia me di cuenta de que no tenia ni puñetera idea de como se llamaba la parada donde había subido, o sea que tuve que hacer gala de mi memoria fotográfica para acordarme..., por una vez acerté y me bajé en la parada correcta. Subí a la habitación, me duche tranquilamente, y tras curiosear en los canales de la tele (apasionante el capítulo de CSI en checo) y escribir una dedicatoria larga pero, por lo visto, emotiva, bajé a cenar. No recuerdo que cené exactamente, de primero fue un carpaccio y de segundo algo de pasta, acompañada de una Pilsner Urquell, una cerveza checa (ya hacia demasiado rato que no se hablaba de cerveza en este puto relato). Durante la cena recibo una llamada de un número que no conozco, ¿quien podia ser?, pues una vieja conocida de este blog.., la stripper de la boda de mi primo!!!!, y que queria? si!, la diadema!. El que no sepa de que va el tema le remito al capítulo 225.

    De postre me apetecia un helado, pero decidí que no. Lo decidí cuando abrí la carta de postres y vi que helado se escribe ZMRZLINY, una palabra impronunciable, que explica porque en la república checa nadie come helados..., es imposible pedirlos!. Antes de volver a la habitación a dormir, pregunté a la joven de recepción si tenian algun ordenador para conectarse a internet (ya que el wi-fi, tampoco funcionaba en este hotel) y si, tenian uno, pero tenias que usarlo de pie, vamos que dure poco rato (pero el rato que estuve valió la pena). Eran ya las 11 de la noche, se cumplian, más o menos 38 horas sin dormir. Subí a la habitación, me metí en la cama..., y del tirón... .

    Aquí se puede decir que acabó mi periplo. Al día siguiente tenia que estar a las 12 en el aeropuerto con lo que no tenia demasiado margen de maniobra. La gente del hotel fue tan amable de despertarme a la 7 mandando una señorita a limpiar mi habitación..., señorita que se llevó un sobresalto de muerte cuando entró pensando en una habitación vacia, y vio a un tipo atractivo en la cama. Después de desayunar, taxi, aeropuerto y..., Barcelona one more time.

    El viaje ha sido toda una experiencia para mi, no me olvido de toda la gente que me ha dado consejos, llamado, prestado alguna guia, animado, etc..., a todos: GRACIAS!!!, pero hay alguien que se merece un punto y aparte.

    Loretravel no sólo es una joven simpática, guapa e inteligente cuyo único defecto conocido es que prefiere el Nesqüik al Cola Cao, es además, una buena amiga, de las mejores. Ella me ayudó con los hoteles, me buscó los billetes de avión y me resolvió el tema de los desplazamientos internos (los dos inolvidables viajes en tren, de lo mejor de la semana), pero no sólo eso, hizo algo más importante, me empujó a vivir esta experiencia, sino fuera por ella mis dos semanas de vacaciones habrian consistido en permanecer en casa, ella es la que me ayudó a vencer mis reticencias y a la que estaré eternamente agradecido por esta semana. Gracies, ets una crack.

    Acabo diciendo que mi regreso a Barcelona fue un tanto desastroso, fue pisar la ciudad condal y agarrar un resfriado de caballo que me mantuvo encerrado en casa practicamente hasta el día que volví a trabajar..., y para todos los que estais padeciendo desde hace unos minutos; estad tranquilos, Laly, la stripper, recuperó su diadema.

    Puro_Trap. Zmrzliny.

    10/22/2008

    Capítulo 234. "Día 5: Hasta Pronto Oktoberfest"

     

    Sonando: PATCHANKA 2000 (Subsonica)

     

    Es curioso, tenia sueño y estaba en un hotel de puta madre..., pues no dormí bien!, era una de esas noches que si me tapaba tenia calor y si me destapaba tenia frio. Por la mañana a eso de las 9 me desperté y bajé al desayuno, bastante mejor que en Berlin, pastás, café, cereales..., el café sabia a agua sucia pero bueno, eso me parece que es algo generalizado en Alemania y el zumo de naranja era de bote. Acabé de desayunar y subí a la habitación, donde se me planteo un dilema, me había bebido dos botellas de agua y las tendria que pagar..., en un arranque de ingenio sin igual, rellené una de las botellas con agua del grifo y reconstrui cuidadosamente una de las chapas (la otra era irrecuperable). Ajusté la chapa a la botella y la metí en el minibar, la verdad es que no es por decirlo, pero quedó bastante apañadito, vamos que daba el pego. Este truco lamentable no sirvió para nada, ya que cuando la chica me preguntó en inglés si había consumido snacks o algo del minibar debí decirle que no por error, es lo que tiene no controlar el idioma.

    Después de este nuevo golpe a la reputación de los españoles, me dirigí a la estación. Nada más llegar me encontré con un doble de Artur Más (dato bastante inutil), que estaba en el vestíbulo de la estación contemplando a un grupo de músicos viejunos vestidos de gilipollas, me acerqué ha escuchar y, a pesar de la pinta, estaban tocando jazz, y he de decir que sonaban de puta madre. Tenia que ir a la estación central de Munich a dejar la maleta en la consigna y dirigirme al Oktoberfest, pero me quedé ha escuchar 3 o 4 canciones, no por nada especial, sino que porque es lo que me apetecia, este momento es un resumen bastante fidedigno de lo que han sido estas vacaciones, no tenia horarios (de hecho la mayoria del tiempo ni sabia la hora ni me importaba), si me queria parar me paraba, si queria ir a algun sitio iba.

    El jazz está muy bien, pero cansa, cuando me cansé tiré para la estación. Deje la maleta en la consigna, 5 euritos me clavaron, un mal necesario ya que no me iba a meter en un fiesta de la cerveza cargado de bártulos cual Paco Martinez Soria. Salí de la estación y me volví a encontrar otro desfile, con bandas de música, carros tirados por caballos y tetonas con jarras en la mano.

    Era la hora de comer más o menos cuando llegué, las tiendas, de nuevo, llenas a reventar, pude entrar en una pero no había ni un puto sitio donde sentarse. Me pedí una birra, curiosamente, aunque puedes pasearte tranquilamente arriba y abajo e incluso salir con la jarra en la mano, no puedes pedir una birra si no estás sentado (que poca cultura de barra de bar). Salí a las mesas de fuera y allí encontré un hueco, pedí la cerveza y tal como me la dieron me levanté y me volví a meter en la tienda con la birra en la mano. La gente, ya iba fatal, había un par de bandas de las que habian participado en el desfile, cada una de ellas sentada en una punta de la tienda. Empezó a tocar una y la otra se picó y también empezo a tocar y claro, los cientos de borrachos de enmedio como locos coreando a unos y a otros. Aquí me di cuenta del nivel de conocimiento que se tiene en Europa de nuestro pais, unos italianos (altamente perjudicados como no) me preguntaron si yo era italiano, obviando el insulto, les dije que era de Barcelona y uno de ellos, con la alegria de alguien que encuentra a un amigo me dice "ah! Barcelona!, RAUL!!!", cuando yo horrorizado le dijé "no no! Raul no!" el tio parecia no entender nada.

    Cansado de dar vueltas me pillé algo para comer y me fui al cesped que rodeaba el recinto. Tras avituallarme y descansar un rato, decidí volver a la batalla. Como encontrar sitio dentro de las tiendas era misión imposible busqué en las mesas de fuera. Al poco de estar buscando divisé una mesa libre y allí me lancé, pedí una birra y a esperar. Lo de las mesas en el Oktoberfest es como una loteria, tu te sientas y sabes que tarde o temprano (casi siempre temprano) alguien vendrá a sentarse a tu lado. Como es costumbre cuando se trata de loteria no tuve demasiada suerte. Se me sentó una familia alemana, padre, madre, hijos y abuela. Al poco rato ya estaba brindando con ellos como uno mas, porque si, era una familia de lo más normal, pero alli todos con su pedazo de jarra de birra, incluida la abuela, que seguramente tenia más saque que Angelkabron y yo juntos. Hubo un momento altamente emotivo donde vi cuanto nos queda por aprender de la sociedad alemana. El padre cogió a su hijo que debia de tener 2 años y le mojó el dedo en la espuma de la cerveza y el niño se lo chupó, al poco el niño se estaba levantando cada 2 segundos (y prometo que es totalmente verídico) e iba mojando el dedo en la cerveza y chupando mientras la familia le contemplaba con gran alegria y a mi se me saltaban las lagrimas ante una escena tan emotiva. En una de las mesas de al lado había unos italianos armando gran jaleo, en un momento me miraron y me hicieron el gesto de brindar, me levanté brindé y me dijeron que me sentará con ellos, mandé a tomar por culo a la familia y me cambié de mesa. Estos tenian un poco más de conocimiento de Barcelona, cuando les dije que era de allí uno me dijo "Lloret de Mar", otro me dijo que era seguidor del Real Madrid y un tercero me dijo que era del Alavés (¿?). Después de un rato bebiendo, brindando, etc, alguien dijo de entrar en la tienda. Entramos y, no me pregunteis como, pero encontramos sitio enseguida y nos sentamos. Las birras iban cayendo, no duramos demasiado tiempo sentados, en pocos minutos estábamos distribuidos de mesa en mesa brindando con unos y con otros, cantando subidos en los bancos etc..., siguiendo con mi encuesta del conocimiento hispano, conocí a dos australianas que cuando les dije Barcelona me respondieron "Las Ramblas", aaaaaaaaaaaaaleluya!!!.

    La fiesta era brutal, pero por desgracia tenia una cita con el tren, me despedí de los italianos y me largué a la estación. Recuperé mi maleta y me metí en un bar a tomar un café. Estaba sentado tomando el café (que seguramente fue el menos vomitivo de los que probé) y noté que el sueño me empezaba a vencer. Me levanté y me fui a otro de los bares de la estación a ver si me espabilaba, tenian puesto el partido Sporting - Barça y, efectivamente me espabilé, cuando acabó el partido estaba desconcertantemente despierto. Fuí al andén donde debia de subir al tren que me llevaria a Nuremberg para coger después otro para Praga. Me senté en un banco con el mp3 enchufado y cantando en voz alta, un truco muy efectivo si no queieres que nadie se siente a tu lado, al poco llegó el tren. Subí, busqué mi sitio y me senté, detrás mio subian unos alemanes bastante perjudicados que se sentaron en...

    Puro_Trap. Auf Wiedersehen Oktoberfest.

    10/7/2008

    Capítulo 233. "Día 4: Chuzos Alemanes"

     

    Sonando: LA BAMBA (Richie Valens)

     

    Las 5.45 de la mañana es muy temprano, incluso en Alemania. Después de un viaje durmiendo en una pequeña litera y despertándome constantemente por el traquetreo del tren, a las 5.45 de la mañana decidí bajar de la litera y ocupar uno de los asientos. El tren llegaba a las 6.30 a Munich por lo que aunque hubiera querido tampoco me quedaban muchas horas de sueño. Sali del tren cansado y con sueño pero con una moral a prueba de bombas. La estación de Munich, era un pequeño caos, allí ya se podian ver a las primeras personas vestidas de gilipollas (que es el traje típico del Oktoberfest), me acerqué a información donde me indicaron como llegar al hotel. El hotel estaba bastante alejado del centro, no sabria decir cuanto tardaba porque la verdad durante todo el viaje apenas miraba el reloj (cosa muy rara en mi). El hotel tenia bastante mejor pinta que el de Berlin, además estaba en una zona que era como un pueblo, problema, hasta las 2 de la tarde no tendria la habitación..., pude dejar la maleta allí mismo, y volví a coger el tren para dirigirme a la estación central que está al lado del recinto del Oktoberfest.

    Cuando bajé a la estación me fijé en un cartel en el que se anunciaba el concurso Popstars, que viene a ser como el operación triunfo de aquí, en el cartel aparecia un tio moreno, con el pelo corto, gafas de sol, traje, y cara de malas pulgas señalando con su pulgar hacia abajo..., si, era un Risto Mejide alemán, lo que corrobora mi teoria de que el Risto Mejide de aquí no es más que un personaje de ficción creado por las mentes calenturientas del programa.

    Después de está reflexión televisiva vino el tren, subí y vi a más gente vestida de gilipollas, bueno, a más hombres vestidos de gilipollas, el traje de las mujeres era bastante más favorecedor, por decirlo finamente, y eso que la chica que vi llevaba la versión decente del traje, al llegar a la estación vi a unas cuantas jovenes que llevaban la versión "mini". Evidentemente fui detrás de ellas, sólo porque debian de saber donde estaba el Oktoberfest, aunque al rato noto que se paran un poco y, no se como, acaban siguiendome ellas a mi, vamos que no tenian ni puta idea de donde estaban.

    El recinto del Oktoberfest era una esplanada enorme, llena de atracciones de feria de todo tipo, caminé en busca de las tiendas que son unas carpas enormes que es donde se mete la gente a tomar las infusiones y bebidas isotónicas propias de este festival. Cuando llegué todavia no habian abierto puertas, pero la cola en todas y cada una de las 14 tiendas era enorme, me puse en una de ellas, abrieron, pero enseguida se llenó y me quedé fuera junto a otras 10000 personas esperando a que dejaran entrar a más gente. Decidí salir de la cola y dar una vuelta, curiosamente pasé por detras de una de las tiendas, vi que las puertas se abrian, y con un rápido movimiento entré. La tienda, como digo, era como una carpa del tamaño de un polideportivo, llena de mesas de madera, y llena, como no, de gente. Por más vueltas que di no vi ni un sitio libre, curiosamente vi que las camareras sólo servian jarras de coca cola, de agua..., ¿que pasaba?, ¿acaso me había metido en la tienda de los abstemios?..., no amigos no, por lo que deduje, el primer día del Oktoberfest no se sirve cerveza hasta las 12 que es cuando empieza oficialmente la fiesta. Ante la perspectiva de quedarme de pie con una coca cola en la mano, decidí que mejor salia y daba una vuelta. Cuando salí me encontré practicamente sólo en la parte central y con la gente apilada a un lado y a otro, deduje que me habian reconocido y me estaban recibiendo con todos los honores..., pero no, resulta que estaban esperando el desfile, un amable policia me conminó a que saliera del allí y me apilara junto al resto de la chusma. Salí del recinto hacía un pequeño parque enfrente de una iglesia y encontré un sitio desde el que podia tener una vista privilegiada del desfile, subido a una especie de pequeño muro. Me subí y empezó el desfile, por allí desfilaron bandas de música de todos los colores y tamaños, carrozas con barriles de cerveza enormes, otras llenas de gente con jarras de cerveza, gente con trajes típicos, etc... . A destacar los caballos que tiraban de las carrozas, que eran aproximadamente del tamaño de un elefante de aquí, también había algún que otro carro tirado por bueyes, todo muy bonito y muy bucólico, no olvidemos que el Oktoberfest (ojo que ahora viene el único momento cultural del capítulo) en sus origenes era la fiesta de la cosecha (se acabó el momento cultural, menos mal que ha durado poco). El desfile se me hizo pelín largo, en cuanto acabó volví al recinto. Por desgracia me fue imposible volver a entrar en una tienda, me dediqué a dar un paseo donde vi una estatua del tamaño de un rascacielos... alemanes... . A estas horas el cansancio y el sueño empezaban a vencerme, como ya eran cerca de las 2 decidí volver al hotel a recuperar fuerzas.

    Llegué al hotel y subí a la habitación. La habitación era tamaño alemán, además había snacks y mini-bar. Después de papearme una de las bolsas y beberme una de las botellas de agua y otra de coca cola, me fui a hechar una siesta, me pusé la alarma a la 18 y me metí en la cama.

    La alarma sonó y desperté de un bote, la siesta había sido milagrosa. Me duché tranquilamente, me vestí, y cogí otra bolsa de snacks... . Justo cuando me iba vi que los snacks tenian precio..., vamos que no eran gratís. El tren iba repleto de gente vestida de gilipollas, me senté justo enfrente de los dobles de James Bond (Daniel Craig) y Jose Luis Moreno de joven..., en uno de los asientos de al lado estaba Van Gaal y en el de enfrente Steffi Graff.

    Me di cuenta de que las 19 era mala hora, por el camino ya me estaba encontrando a multitud de gente que volvia, algunos de ellos en un estado lamentable. Claro, aquí en España a las 19 es muy probable que ni te plantés comenzar a prepararte para salir, pero allí por lo visto no. Evidentemente entrar en las tiendas era una utopia, por suerte alrededor de las tiendas estan los Tiegarten (oh no!, otro momento cultural) que son lo que aquí llamamos "terracitas" sólo que con mesas y bancos de madera (ah no!, no era tan cultural). Vi una mesa solitaria y me senté, pedí mi cerveza. Hago un inciso para avisar de que en el Oktoberfest no existen terminos como quinto, tercio, mediana o caña..., allí pides una cerveza y te traen una jarra de litro (así deberia de ser siempre), y si quieres menos te jodes..., si quieres más te pides otra. Aproximadamente 10 minutos después de sentarme, veo que viene una veintena de tios grandes como torres, uno de ellos se me acerca y me dice que si se pueden sentar allí, efectivamente les digo que si (cualquiera dice lo contrario), y como quien no quiere la cosa me vi rodeado de 20 alemanes. Los tios eran una especie de versión alemana de los chuzos, según me explicó el tio que se sento a mi lado eran un club de 21 personas..., "un club de que?", pregunté yo (todo esto en inglés amigos), y me dijo que era un club cuyo único objetivo era beber cerveza como animales, aaaaaaaaaaaaaamen, pensé yo, evidentemente en aquel preciso instante pasé a ser socio honorífico del club. Curiosa la percepción que tenian estos hombres de los españoles, cuando les dije que era de Barcelona, uno de ellos me preguntó si traia drogas (¿?), le dije que no y todos se pusieron extrañamente contentos como felicitándome por ser el único español no-drogadicto del planeta. Evidentemente empezaron a caer las jarras, también los "Prost" (que es lo que dicen los alemanes cuando brindan, no me pregunteis por qué), también hubo el momento patriótico cuando un tipo se acercó a nuestra mesa y empezó a cantar "Ale Zaragoza ale!", cuando le dije que yo era de Barcelona, al compatriota casi se le saltan las lágrimas de la emoción. Por lo visto a partir cierta hora ya abrian las tiendas para que entrara todo el mundo o sea que que mis compañeros alemanes (y un par de alemanas que se nos habian unido) se levantan en masa y me dicen que ibamos a entrar. Dentro de la tienda el despiporre era total, la gente estaba subida en las mesas, brindando y cantando como si la vida les fuera en ello, lamentablemente no pudimos sentarnos, pero eso si, no dejamos que ninguno de los temas que allí sonaban (clasicazos como Swet Home Alabama) escaparan impunes a nuestras gargantas, yo tuve mi momento de gloria cuando sonó "La Bamba" y evidentemente todos se giraron hacia mi para que les deleitara con mi, más que correcto, castellano. Así acabé la noche, berreando rodeado de alemanes, las tiendas cerraban a las 11 y el tren a las 12, o sea que apuramos hasta el final y separamos nuestros caminos. Encontré el tren, no sin algunos problemas debido a mi total desconocimiento de las calles de Munich..., al final tuve que volver al recinto y a partir de ahí tirar para la estación..., la cama del hotel me esperaba, tenia que coger fuerzas, el día siguiente prometia... .

    Puro_Trap. Sind diese Plätze besetzt?.

    10/3/2008

    Capítulo 232. "Día 3: Un país en la bragueta"

     

    Sonando: MI AGÜITA AMARILLA (Los Toreros Muertos)

    "y creo que he bebido más,
    de cuarenta cervezas hoy,
    y creo que tendré que expulsarlas,
    fuera de mi"
     

    Hoy era mi despedida de Berlin, tenia que dejar la habitación antes de las 12 pero me daba tiempo a desayunar. Después del fracaso del día anterior bajé dispuesto a hacer las cosas bien y tomarme un café con leche en condiciones. Era el día internacional de "vamonos todos de aquí" por lo tanto pillar el ascensor era poco menos que utópico, por suerte ya había recuperado mis piernas y bajé por la escalera. Mi segundo desayuno alemán fue un nuevo gatillazo, esta vez no fue culpa mia, resulta que no tenian ni una puta taza limpia y tampoco quedaba leche..., o sea que me conformé con unos cereales a palo seco y volví a subir las escaleras para recoger mis trastos. No tenia ganas de arrastrar las maletas 4 pisos o sea que, aunque me costo un rato, conseguí bajar en el ascensor. Mi objetivo del día era ir a la estación central, dejar el equipaje en la consigna y después dirigirme a la Aleksanderplatz y a partir de ahí dar vueltas. Me despedí del hotel con lagrimas en los ojos (en los tres) y me dirigí a la estación de Landsberger Allee.

    Viendo las bicis que la gente llevaba en el tren me acordé de mi viejo amigo Michael. Cuando vino a Barcelona hace unos cuantos meses recuerdo cuando nos pusimos a hacernos fotos. Dos o tres personas llevaban unas cámaras digitales más o menos estandard, cuando Michael sacó la suya era digamos que del tamaño de un trolebus, nos quedamos todos mirándole sorprendidos y el tipo dijo: "perdón, soy aleman". Pues bien, una bici de allí es como una moto de gran cilindrada de aquí, eran casi más altas que yo y debian pesar unos 800 kilos, si a eso sumamos el casi total desconocimiento del concepto "escaleras mecánicas" (casi ninguna estación de las que vi tenian) es normal que los tios sean unas mulas.

    Llegué a la estacion de Haumptbanhoff (o como coño se escriba) y dejé mi maleta a buen recaudo por 4 euros. Volví a coger el tren y me situe en la mítica Aleksanderplatz, una plaza bonita pero que tampoco tenia más historia, y a partir de ahí comencé a caminar. Mi visita turística comenzó con dos nuevos gatillazos, la sinagoga estaba cerrada y la iglesia de Sophie también, cerrada a cal y canto y en obras. No me desanimé, estaba en pleno centro de Berlin, no tenia prisa, no sabia en que hora vivia ni me importaba, sólo caminaba y disfrutaba del paisaje. Caminando caminando, vi una especie de casa okupa, un patio interior lleno de grafitis, esculturas extrañas..., me di una vuelta, más tarde pasé por delante del Instituto Cervantes que yo no sabia que estaba en Berlin. Empecé a dudar de estar en Berlin al llegar a una plaza donde vi que estaba Torrespaña, que aquí la llaman de otra manera (el Fernsehturm), en la misma plaza estaba la fuente de Neptuno (donde el Atleti celebra sus títulos..., en el caso hipotético de que los ganara claro), o sea que en realidad creo que estaba visitando Madrid. Mi teoria cayó por los suelos cuando vi un remolino de gente con pancartas en alemán, como no, viendo una manifestación me metí en medio y escuché un discurso interesantísimo. Aquí me di cuenta de que Hitler era un incomprendido, el tio del discurso yo no se de que coño hablaba, por las pancartas la cosa iba de medicamentos para ancianos, pero un discurso en aleman digan lo que digan suena mal, yo escuchándolo tenia unas ganas tremendas de invadir Polonia. Me alejé antes de cometer alguna estupidez, para desengrasar un poco me hice una foto con Marx y Engels, y me dirigí a un barrio con una arquitectura muy típica alemana y me tomé una birra en una posada, también muy típica.

    Empezaba a tener hambre, esta vez seguí los consejos de Hugo Chavez ("vayanse al carajo yankis de mierda"), nada de Kentucky Fried Chicken, nada de Burguer King (por cierto, en Berlin hay más Burger Kings que Mc Donalds) y me decidí (hoy si) por una comida típica alemana. Me metí en un restaurante y pedí una cosa que se llamaba (a ver si lo escribo bien) "pa amb tomaquet" que son rebanadas de pan con tomate, luego pedí otra cosa que lo llamaban "Patatas Bravas con Alioli" y para regarlo una cerveza muy típica de Berlin llamada "Estrella Galicia".

    Tras comer reemprendí mi marcha sin rumbo. Al poco de arrancar, lo que tiene la cerveza, ya tenia ganas de ir al baño, pero aguanté. Vi una estatua de un caballero matando a un dragón (Sant Jordi, ahora debia estar en Barcelona), un puente levadizo de hace unos cuantos siglos, y más palacios y más monumentos. Berlin empezaba a ser cansina, si, muy bonito, pero tantos palacios ya acabas diciendo, "mira, otro más" y le haces una foto casi por compromiso. Luego está el tema del rio, da igual donde vayas, el rio está allí, puedes cruzar un puente y caminar alejándote de él que al final acabarás de nuevo encontrándotelo.

    Mi siguiente parada destacada fue el "Checkpoint Charlie", que no era un bar, es la parte donde empezaba la zona americana de Berlin, habia unos murales enormes en los que se hablaba de la guerra fria y un puesto de mando donde los turistas se hacian fotos. Del muro ni rastro, pero supe que las hileras de piedras de la calzada no es que la carretera estuviera en mal estado, es que es la marca de por donde pasaba el muro. Pasé por un globo donde te subian y tenias una bonita vista de la ciudad, los 19 euros que costaba me decidieron a mantener los pies en tierra, y por fin... ¡El muro!, o bueno, una parte del muro. Por detrás había unas ruinas de lo que por lo visto eran los cuarteles secretos de las ss y donde había una interesante exposición. Mi plan era salir de la exposición, ir hacia la Postdamer Platz y luego tirar para la estación. Llegué a la estación, pero a la antigua estación central de Berlin que estaba completamente en ruinas y seguí caminando. Las cervezas hacian estragos y el tema del baño comenzaba a ser urgente, aquí entendí porque Berlin tiene tantas zonas verdes, en fin, me metí en uno de esos pequeños trozos de bosque y salí milagrosamente aliviado.

    Continué caminando sin rumbo, volví a llegar al rio, y a una estación de tren que no me sonaba de nada. Momento de pánico, saqué el mapa y no se como, casi me había salido de él, no tenia ni idea de donde estaba. Suerte que yo tengo habilidad con los mapas, después de unas vueltas para situarme, conseguí enfilar una calle más o menos conocida y no se como llegué a otro trozo de muro, más alante estaba de nuevo el memorial del holocausto y a partir de aquí ya era camino conocido. Tras salvar el momento de peligro me vine arriba, había una de esas palomas mutantes y por algún motivo que no entiendo empecé a seguirla, se metió detrás de un coche y cuando voy detrás de ella veo que en el cesped hay unos 3 millones de pajarracos de la misma estirpe, decidí dar media vuelta y alejarme sin mirar atrás.

    En la estación recuperé mi equipaje, esta vez paso de hacer el chiste de la comida alemana, me metí en el Pizza Hut. Ahora me tocaba coger un tren para Munich que salia a las 22.15 en teoria, me dirijo al anden indicado y veo que en las pantallas, efectivamente, pone Munich, "vamos bien", pensé. Al poco una alocución en aleman dice algo del tren, veo que todo el mundo comenta, lo repiten en inglés y lo único que entiendo es que el tren de Munich ha sido cancelado, "ahora si que vamos bien", pensé. Tras los primeros instantes de pánico, repiten el mensaje y entiendo que lo que se ha cancelado es el tren que llegaba desde Munich, efectivamente poco antes de las 22.15 llegaba el tren que me había de llevar al Oktoberfest. 30 Euros me había costado este tren (el viaje se entiende, el tren entero creo que cuesta algo más), pensaba que tendria que pasar la noche sentado dormitando de cualquier manera, pero no. Resulta que estaba en un compartimento con dos sillones, uno enfrente del otro y con una litera arriba que es la que me tocaba a mi. Efectivamente, subí mis trastos, cerré los ojos y, mecido por el traquetreo del tren, me dirigí presto a la fiesta de la cerveza más grande del mundo.

    Puro_Trap. Nach München.

    9/30/2008

    Capítulo 231. "Dia 2: No siento las piernas"

     

    Sonando: CANSADO (Heredeiros da Crus)

     

    El segundo día se presentaba duro, iba a consistir en desayunar en el hotel y durante el resto del día perderme por Berlin hasta la hora de la cena. Me levanté, me duché y bajé al comedor (o turbina o como coño se llamara). Cogí un bol de cereales y una taza para el café. La maquina del café tenia un aspecto horrible, habia dos botones que ponia café, le di a uno de los dos al azar y empezó a caer café, queria un poquito y luego le pondria leche. Cuando llegó a la medida justa le di al boton para que se parara, la maquina no me hizo ni caso, le volvi a dar, entonces probé el otro botón de café y nada..., hasta que el café no rebosaba de la taza no me di cuenta del enorme botón de stop que habia a la derecha. Ahora tenia una taza enorme del café con la pinta más horrible que habia visto en mi vida, pero bueno, una cosa es la pinta y otra el sabor, vamos que aunque la pinta era horrible el sabor era más bien vomitivo. A base de sorbos cortos y toneladas de azucar acabé por tragarme ese engendro y me dispuse a salir a la aventura. El objetivo de hoy era visitar el Tiegarten, llegar a la iglesia del kaiser Wilhem II, pasear por la Kurfustendamm (que para mi desgracia no tenia nada que ver con la marca de cerveza Damm) y después ya veriamos.

    Mi recorrido empezaba más o menos donde lo dejé el día anterior, por lo tanto fui de nuevo a la estación central, volví a cruzar el puente de los ruidos raros y cuando me dirigia al Reigstag vi lo que parecia una paloma, efectivamente me acerqué y era una paloma... ¡mutante!. Era un ave enorme, con un pico largo que daba miedo y unos ojos que preferias que no te mirasen, me alejé rapidamente del bicho temiendo, no ya su ataque, si no una posible deposición desde el aire. Fui hacía el Tiegarten que es como el Parque de la Ciudadela pero tambien a lo grande. El Tiegarten, tiene zonas que son autenticos bosques, y está lleno de pequeños lagos con patos, durante el camino también hay innumerables estatuas y monumentos..., eso si, no se acaba nunca, no se cuanto rato estuve allí dentro pero un par de horas seguro y eso que no vi ni la mitad. Caminando caminando llegué a una plaza con un monumento enorme, era igualico al de Colón sólo que sin Colón claro, estaba coronado por una tipa que debia de ser una diosa o algo así. No había por donde cruzar al monumento así que en un momento de poco tráfico pasé corriendo como pude, luego vi que había un paso subterraneo que era por donde cruzaba la gente normal (y donde ley la inscripción en castellano: "DAME PUNK Y LLAMAME TONTO"). Entré en el monumento (costaba unos 2 euros) y dentro había una especie de "Catalunya en miniatura" sólo que no era de Catalunya claro.., era un museo con monumentos a escala primero de Berlin, luego de Alemania y luego del resto de Europa (en representación de España..., yo, porque no había ni un monumento español), habiendo incluso una reproducción del mítico Valhalla (no el bar sino el cielo vikingo). Empecé a subir la escalera de caracol rodeado de grafitis, garabatos y dibujitos varios. Tras 10 minutos de subida, miré hacía arriba y no veia el final, continue subiendo durante minutos interminables y cuando ya casi no sentia las piernas conseguí llegar. Si, las vistas muy bonitas, pero a costa de quedarme sin piernas..., 4 fotos y vuelta hacia abajo. La bajada no fue tan dramática, pero dado el estado lamentable de mis piernas tras mi paseo interminable por el Tiegarten y la no menos interminable escalada, mi único deseo era llegar abajo y sentarme, lo único positivo era cruzarme con la gente que subia y ver sus caras de cansancio, pensaba "joderos cabrones, aun os queda un buen trecho". Cuando llegué al suelo, me senté en un escalón a planificar mis próximos movimientos, iria a la iglesia del Kaiser Wilhem pasando por la puerta del Zoo.

    Con las piernas todavia renqueantes reanude mi marcha. Todavia quedaba un trecho de Tiegarten pero esta vez fui por la calle, al fin se acabo lo verde y llegue a la parte civilizada. Vi un letrero que ponia Wolkswagen, un concesionario pensé.., pues no, era la biblioteca universitaria que se llamaba Wolkswagen, que es como si la biblioteca de Santa Coloma se llamará "Dos Caballos". Pasé por la puerta del Zoo, no pensaba entrar, pero cuando vi los precios todavia se me quitaron más las ganas, eso si, desde fuera pude ver a algun rinoceronte, varios elefantes y algún camello, camello animal me refiero de los otros sólo vi en Praga. Continuando con mi ruta gastronómica por la cocina alemana me paré a comer en un Kentucky Fried Chicken. Hasta este momento estaba medianamente orgulloso de mi dominio del inglés. Me acerqué al camarero y haciendo gala de mi dominio del inglés pedí el menu y la bebida, el joven (que se llamaba Ahmed) destrozo mi autoconfianza cuando me respondió... en castellano, vale. La iglesia del Kaiser Wilhem II es un monumento interesante, es una iglesia casi completamente destruida por las bombas en la II Guerra Mundial ( o fue en la primera), junto a la que han construido dos edificios horribles que impiden que le puedas hacer una puta foto en condiciones. Enfilé la Kunfustendamm (en la que, repito, no había gente regalando VolDamms ni Estrellas Damm), que es una calle llena de tiendas, tipo Levis, Zara, etc... . Zara no fue la única referencia española que vi, por allí encontré también un Tapas Bar llamado "El Dorado", que viendo los precios de las tapas, no me extraña nada que fuera dorado. En está calle también vi como la grua se llevaba un coche, en Alemania amiguitos la grua no engancha el coche de un gancho y se lo lleva enganchado, no, ni siquiera lo suben a la grua enganchándolo por delante e inclinando la plataforma para que suba, tampoco, allí ponen un gancho en cada rueda y lo levantan en volandas, claro que si, con un par.

    El día comenzaba a tocar a su fin, para acabar decidí que ya era hora de dejar de caminar y que me llevaran. Me monté en uno de los barquitos que dan una vuelta por el rio (con la consiguiente clavada) y me dieron una vuelta por la ciudad. Cuando llegamos al Berliner Dom hicieron una parada y yo me bajé a estirar las piernas, alli me di cuenta de la cara de berlinés que debo de tener ya que en poco rato dos señoras vinieron a preguntarme en aleman donde estaba la calle "nosequé", si hubiera sabido alemán les hubiera indicado mal, desgraciadamente no pude darme ese gustazo y les respondí en inglés. Justo antes de volver al barco me llamó Jorge Gay para quedar, li dije que si claro, que ahora mismo pillaba el avión y quedaba con él, alucinó un poco bastante cuando supo que estaba en Alemania y todavia no sabe muy bien que coño hacía allí. Volví a subir en el barquito, que por cierto pasamos por debajo del famoso puente de los ruiditos y de otro diseñado por Santiago Calatrava (que no se cual de los dos hermanos es, el feo o el feo que se parece a Mick Jagger), volví a meterme en el tren y vuelta al hotel. Esta vez si que me dio tiempo a cenar allí, otra especialidad alemana, rollitos de primavera. Esa noche en el bar-discoteca tocaba karaoke, tuve la lista de canciones en mi mano, pero al comprobar que no había ninguna de Pimpinela desistí, me bebi mi cerveza, sufrí con los berridos de la gente cantando en alemán y volví a la oscuridad de mi habitación, a ver si me encontraba las piernas ya que desde la mañana no me las sentia.

    Puro_Trap. Gibt es einen Aufzug?.

    9/29/2008

    Capítulo 230. "Dia 1: Pisando Berlin"

     

    Sonando: AROUND THE WORLD (Red Hot Chili Peppers)

     

    ¿Como puedo causar una grata impresion al noble pueblo alemán?, pensaba yo el Martés 16 justo el día antes de partir hacía Berlin, se me ocurrieron muchas maneras, evidentemente las desheché todas y el día 17 me dirigia al aeropuerto con una camiseta que rezaba "IROS TODOS A TOMAR POR CULO". El trayecto no tuvo mucha complicación, como siempre entré de los últimos en el avión (paso de colas) y me di cuenta del mal que ha hecho el Google Earth a los viajes en avión haciéndoles perder parte de su magia, te asomas a la ventanilla viendo los Pirineos y lo único que piensas es ¿donde coño está el zoom?. A partir de los Pirineos el paisaje desapareció detrás de las nubes, y no volví a ver nada hasta que estábamos llegando a Berlin.

    Tras aterrizar me dirijo a la salida, cuando estoy fuera busco el autobus y no lo veo, empiezo a caminar y me doy cuenta que estoy en un círculo, si amigos, el aeropuerto de Tegel es un puto círculo en el centro del cual hay un parking, para salir tuve que entrar de nuevo al aeropuerto y buscar la salida hacia el mundo exterior. Enseguida encontré el bus y vi el primer detalle que me gustó de Alemania, ¡el bus era gratís!, y después ¡el tren también!..., bueno, luego descubrí que no, pero en aquel momento lo pensaba.

    Sin sobresaltos destacables llegué a la bonita estación de Landsberger Alle donde nada más salir tenia el hotel, el mítico Generator Hostel de Berlin. El hotel por dentro era un pelín friki, tenia decoración de nave espacial (la zona del bar por ejemplo se llamaba "la turbina" y la sala de internet "Talking Heads") y estaba llena de adolescentes. Subí a la habitación, dejé mis cosas y me dispuse a mi primera aventura: comer. Como queria sumergirme en la cultura alemana decidí empezar por algo típico..., un kebab, para acompañar después de muchas dudas decidí probar una bebida que tienen allí que la llaman "cerveza". Miré entre todas las que tenia y vi una que ponia "Berliner Kindl", cuando fui a pegarle el primer trago noté algo extraño... ¡olia a fresa!, mi primer pensamiento fue "mi inglés está fatal, ¿que coño he pedido?", pues era cerveza, con sabor a fresa pero cerveza..., y estaba de muerte añado.

    Vuelvo al hotel después de mi frugal banquete, cojo lo necesario y me dirijo a mi siguiente misión que me tenia francamente preocupado: sacar mi billete de tren a Munich. Cuando voy a coger el ascensor veo que salen unos "borregos" del ascensor descojonandose y veo que han hecho la típica bromita de pulsar todos los botones del ascensor, efectivamente la primera visita turística de Puro_trap fue todas y cada una de las plantas del hotel, eso si, donde fueres haz lo que vieres, cuando salí llegué a la planta baja pulse todos los botones para que los siguientes afortunados pudieran disfrutar del mismo viaje placentero que yo.

    En la estación mientras esperaba al tren fue cuando me enteré de que había que pagar, había que sacar los billetes en unas maquinitas que hay en el andén, los saqué convencido de que, con mi suerte, si no lo hacía me tocaria lidiar con algún revisor alemán, el día siguiente me enteré de que si me llega a pillar un revisor me hubiera hecho pagar igual ya que los billetes después de comprarlos había que validarlos en otra máquina, cosa que yo por supuesto no había hecho. Mi trayecto consisitia en ir de la estación de Landsberger Allee a la de Oskreutz y desde allí hacer un transbordo a la estación central de Berlin (Haupbanhof o algo así), ¡sorprendentemente lo hice bien!. Segundo detalle que me gusto de Alemania, ya había visto a unos tios bebiendo cerveza por la calle, pensé, "mira, unos pintas", pero viajando en el tren veo que llega un tio totalmente trajeado, se saca una botella del maletín y comienza a tragar allí mismo ante la indiferencia del resto del pasaje y mis lágrimas de alegria al sentirme entre mis iguales. También sorprendente fue llegar a la estación y solucionar el tema del billete a Munich en poco más de 10 minutos, ¿por qué coño va todo tan bien?, empezaba a ser mosqueante.

    Nada más salir de la estación me encuentro el rio, ¡que "maco"!, cruzo por un puente que emite sonidos de animales (y no me pregunteis por qué) y llego a la primera parada turística de la tarde: el Reigstag. El Reigstag es el parlamento aleman, un bonito edificio que está justo enfrente de una enorme explanada con cesped, el edificio está coronado por una cúpula diseñada por Norman Foster, un dato que seguramente os importará una mierda, pero bueno yo lo digo. Iba a entrar pero había una cola de tres pares de cojones, o sea que decidí que iria a la siguiente parada y a la vuelta haria la cola. Lo siguiente que fui a ver era la mítica "Brandenburguer Tor" que pese al nombre no es una hamburgueseria, es la puerta de Branderburgo. Branderburgo era un señor que debía de ser muy alto y que, por cierto, se debió de cargar la puerta porque allí lo que habian eran tres arcos sin ninguna puerta. Continue caminando y llegué al memorial del Holocausto, una plaza enorme llena de monolítos, después visité el museo que hay debajo dedicado al recuerdo del Holocausto. A la vuelta hice la cola para entrar en el Reigstag, pasé por el detector de metales donde curiosamente fui el único al que no le pitó nada. En la terraza estaba la famosa cúpula, desde el interior de la cúpula se tiene una vista del parlamento desde arriba y pude ver a los parlamentarios alemanes en plena sesión, evidentemente, como buen español, pensé en escupir, por desgracia ya deben haber pasado unos cuantos compatriotas y el parlamento está protegido por un cristal o sea que te tienes que conformar con hacer algún gesto obsceno si mira algún parlamentario. Ya eran las 8 de la tarde y en Alemania las 8 de la tarde son como las 12 de la noche aquí, noche cerrada, volví al hotel y continuando con mi ruta gastronómica fui a cenar al Burger King (la verdad es que llegué tarde para la cena del hotel). Pese a estar en Alemania no renuncio a mis ratos de felicidad, tras pasar uno de ellos y para coronar la noche me dirigi al bar-discoteca del hotel (tenia una birra gratís), que más que un bar parecia una guarderia. Mientras estoy degustando tranquilamente mi cerveza veo que se me acerca una joven alemana que me empieza a hablar animadamente (en aleman), yo asiento a todo lo que dice y cuando acaba le digo en ingles que muy bien pero que no he entendido ni papa, la chica huye despavorida, cuanta xenofobia, ¿no?.

    Puro_Trap. Hallo!