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Puro Calling

Detritus por Tutatis
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11/16/2009

Capítulo 279. "Oktoberfest día 4: Pipas pal Pajaro"



Sonando: SCATMAN (Scatman John)


Lo primero que hicimos cuando nos despertamos (al mediodía para variar), fue comprobar los comentarios que habían levantado las fotos publicadas. El año pasado cuando estuve en el Oktoberfest, cuando dije que era de Barcelona, hubo quien me dijo "¡Raul!", este año, después de ganar el triplete, decidí que un día tenia que llevar la camiseta del Barça, y así lo hice. Salimos camino del recinto del Oktoberfest, Carlos al pasar por la parada del autobus dijo aquello de "¿pillamos el bus hoy?" y creo que ya ni le respondimos y continuamos caminando.

Ibamos camino del bar de la rubia para comer y nos paramos a comprar unos sombreros. Carlos compró un sombrero gris puntiagudo a imagen y semejanza de Gandalf, yo vi un sombrero bastante ridículo cuando lo estaba mirando Iñaki me dijo que ese no..., no podia comprarme un sombrero algo ridículo, tenia que comprarme el más ridículo, y efectivamente, había un sombrero rosa, con una cara de cerdo por delante y la cola del cerdo por detrás coronado por el díbujo de una jarra de cerveza..., sí, llevaba mi nombre.

Pedimos las cervezas de rigor en el bar de la rubia (de la que, por cierto, no tenemos ninguna foto..., que fallo!) y comimos tranquilamente. Cuando acabamos nos fuimos al Theresienwiese..., está vez antes de comenzar con las cervezas, Iñaki y Carlitos querian montar en una de las atracciones, como mi primo y yo somos unos rancios antiatracciones nos quedamos abajo sujetando las pertenencias. Cuando acabaron por fin, nos fuimos sin más dilación a por las cervezas (sedientos que estábamos).

Aquí hago un inciso, que no se si es necesario pero lo hago. Resulta que unos días antes de ir al oktoberfest, utilicé una de esas aplicaciones inútiles del facebook, concretamente una de consejos de Ernesto Sevilla. Me salió el siguiente consejo: "Si estáis en el cine y se os pasa algo por la cabeza, por ejemplo "ojete" y os apetece decirlo, ¡pues decirlo! Pero decidlo fuerte, así: "¡¡OJETE!!" y ya te quedas tranquilo. Este consejo vale también para bibliotecas e iglesias.". Un consejo muy sabio sin duda, el caso es que desde el primer día nos dió por gritar "ojete" en cualquier momento sin venir a cuento.

Dimos unas vueltas por las tiendas y encontramos un sitio libre. De una manera rutinaria, como el que va al trabajo cada día, pedimos nuestra jarra. Mi camiseta del barça hizo que mucha gente que pasaba nos dijerá cosas, casi todas positivas, algún madridista había que no estaba tan positivo, pero bueno, que se jodan, no?. Se nos sentó un tipo de Madrid, que era del atleti y estuvimos charlando un rato, hasta que desapareció. Al poco de irse vinieron una pareja de tailandeses muy simpáticos. Tenian un hotel en Tailandia y hasta nos dieron la tarjeta, nosotros en agradecimiento les enseñamos a brindar en castellano: alzando la jarra y chocándola contra los compañeros de mesa al grito de: "¡OJETE!". La tailandesa no tardó en aprenderse la palabra y gritar "OJETE!!" en cada uno de nuestros brindis.

La tarde-noche, continuó sin mucha novedad, cenamos allí (creo) y a la hora de salir conocimos a unos tipos de Santander que estaban, como minimo, igual de perjudicados mentalmente que nosotros. Empezamos a cantar aquello de "camareroooo!!!, queeee?..., una de champiñones!..., CHAMPIÑOOONES!!!", vamos, lo típico, hasta que tomo la palabra uno de los santanderinos, y a la pregunta de "camarerooo"..., dijo aquello de "una de pipas pal pajaro!". El "pipas pal pajaro" no era otra que la canción de "Scatman", aunque nosotros no lo pillamos al momento. El caso es que esa canción no salió de nuestra cabeza, y aun hoy no podemos parar de cantarla "piiiiipas pal pajaro, pipaspalpajaro, piiiiiiiiiiiipas pal pajaro!".

Nos costó librarnos de los de Santander, porque uno había empezado a hablar de política y no había quien lo parara. Conseguimos huir con grandes dificultades y fuimos a buscar un taxi que nos llevará a la zona del Pachá. Fuimos al primer taxista que encontramos, que tenia una pinta que daba muy mal rollo. Primero nos dijo que no nos podia llevar..., luego que ha donde íbamos..., le dijimos que al "Pachá"...., "Paxá?", decia él, "no no, pachá"..., pues no, el tio decia que si ibamos al Paxá sí nos llevaba peró al Pachá no. Como somos inconscientes por definición le dijimos que vale y nos montamos en el taxi. El caso es que el Paxá..., vamos, que nos bajamos del taxi, pagamo y pillamos otro taxi al "Pachá".

Creo que es buen momento para repasar nuestro vestuario, mi primo era el que iba más normal, tejanos y camiseta heavy de Rhapsody. Carlos vestia más o menos normal pero con la peluca rosa y el sombrero de Gandalf, yo iba con mi camiseta del Barça y el sombrero de cerdo, e Iñaki vestia el chubasquero de Rocky y las gafas de sol de "Cobra". Decidimos que íbamos lo suficientemente elegantes para que, hoy sí, nos dejaran entrar al Pachá. Una vez más el de seguridad de la primera puerta nos envió a la segunda, y una vez más el de la segunda nos pidió carnet de sala..., aunque a diferencia del primer día, ya contábamos con que pasaria y teniamos el plan B: ir a nuestro bar.

De nuevo nos hicimos los dueños de la máquina de discos. Está vez había una nutrida parroquia de daneses (y danesas) que por lo visto eran estudiantes o algo así.... también había un inglés borracho que se pegaba peligrosamente a nosotros. Al salir, lo típico, vimos a la malvada bruja del norte en bici, a un astronauta..., bueno, lo que suele pasar cuando unos españoles patean las calles de Munich. Pillamos el taxi de vuelta y en la habitación del hotel Carlitos hizo la última gracia del día cargándose el cristal del cuadro que alguien robó en dias anteriores (en su defensa argumenta que creia que era de plástico) en nuestra habitación haciéndonos dormir, a mi primo y a mi, sobre cristales cual fakires, y no sólo nos pareciamos en eso..., también estábamos que echabamos fuego por la boca.

Puro_Trap. Ojete!!!.
11/12/2009

Capítulo 278. "Ramoncín"

 
 
Sonando: MARICA DE TERCIOPELO (Ramoncín)
 
 
Resulta que Ramoncín tiene a una gente que dedica el día a buscar en internet cuando se le nombra, vamos que dices Ramoncín 3 veces y es como Bitelchus, se te aparece, él o sus abogados. Eso es lo que le ha pasado al Jueves, que le han cerrado el canal de Youtube por meterse con Ramoncín (viva el sentido del humor, don Ramón). El rey consiguió que la revista El Jueves aumentara sus ventas, Ramoncín, que también es rey (el del pollo frito para ser más concretos) ahora conseguirá que la edición web de El Jueves también sea la más visitada. Pues nada, que yo también quiero que Ramoncín (o sus abogados) me lea. RAMONCÍN RAMONCÍN RAMONCÍN.
 
Puro_Trap. Haciendo copia de seguridad del espacio.
11/10/2009

Capítulo 277. "Oktoberfest día 3: Kristallnacht"

Previously in Oktoberfest: "La taxista era muy simpática y nos dijo que era casi imposible encontrar fiesta, aquí alguien (no se si fui yo) dijo la mítica frase "la fiesta la llevamos nosotros"..."


Sonando: NIGHT PROWLER (AC/DC)



Comenzaba un nuevo día. Mi primo y yo, que compartiamos habitación dormíamos plácidamente cuando una señora de la limpieza entró para decirnos si podía limpiar, todavía semidormidos respóndimos afirmativamente, nos vestimos y salimos a dar una vuelta..., ya en el exterior, la suave brisa de Munich acarició nuestros rostros..., en ese momento nos acabamos de despertar y dijimos casi al unísono "¿por qué coño le hemos dicho que sí a la de la limpieza?" (confieso que no estoy seguro de si esto pasó este día u otro..., pero yo lo cuento, ¿a quien le importa?). Volvimos a la habitación y al rato se despertó el resto de la expedición, como siempre debian de ser las 2 o las 3 del mediodia.

Como excepción, no fuimos a comer al bar de la rubía, nos quedamos en el kebab donde el día anterior Iñaki y yo habiamos montado el espectáculo, comimos en la terraza mientras contemplábamos las señoritas que pasaban por allí. Hago un inciso (ultimamente estoy muy incisivo o incipiente o incidoide) para comentar el tremendo nivel de la hembra muniquesa, cada minuto alguno de nosotros decía aquello de "mira esa", y no pasaba nada si te la perdias, porque seguramente te la perdias porque estabas mirando a otra igual o mejor..., finalizo el inciso. Nos comimos unos kebab (por no desentonar, again) acompañados de sendas jarras de cerveza, menos algún rajado claro.

Después de comer nos fuimos al Theresienwiese a lo de siempre vamos... . Encontramos mesa muy rápido, enfrente de dos señoritas que se levantaron al poco y nos quedamos los cuatro sólo acompañados por un señor de esos que cuando mi tio (padre de Germán) los ve en un viaje dice que le persigue el trabajo. Empezamos a dar cuenta de sendas jarras, mientras contemplábamos al personal. Por allí pasó una chica (que curiosamente era rubia) que se dedicaba a hacer controles de alcoholemia y luego te daba un diploma con los grados de alcohol que llevabas, declinamos el ofrecimiento, a día de hoy todavia no nos hace falta una máquina para saber cuando vamos borrachos.

No nos gustaba la mesa, estábamos como apartados del gentio, así que nos cambiamos a otra. Al poco apareció una chica (¡también rubia!, increible) vendiendo rosas entonces Iñaki le dijo que ////////////////////////////////////////////////////////////// buscais un mensaje oculto?, JODEROS!!! /////////////////////////////////////////////////////////////////////////////  y le hicimos una foto..., vaya, ¡alguien a puesto tipex sobre el texto!. Al poco rato empezó el "Festival Carlitos" de rotura de jarras de cerveza, ¡la tercera jarra que rompia!. Se sentaron con nosotros dos colegas, un brasileño y un coreano (¿como coño se hacen colegas un brasileño y un coreano?) que enseguida se integraron con nosotros, más el brasileño, el coreano parecia que no se enteraba de nada y además, como dijo Carlitos, en las fotos salia con los ojos cerrados. Mientras Iñaki se comia una rosa y Carlitos seguia rompiendo jarras nos dio un ataque de "Uriguellerismo" y empezamos a doblar los cubiertos que había sobre la mesa. Tanta cerveza provocaba que nuestras visitas al lavabo fueran frecuentes, sobretodo Carlos que no paraba de ir (no sabemos si es que mea mucho porque la tiene pequeña o es que hacía amistades en los lavabos). En una de las veces que fui, me llevé una pequeña sorpresa..., bueno no, me llevé una enorme sorpresa, porque me levanté de una mesa llena de gente todos con sus jarras y cuando volví esa mesa estaba completamente vacia y sin nada encima. Mi primer pensamiento era que me había equivocado de mesa, di una vuelta pero no..., de pronto, cuando iba con el despiste buscando me veo a toda mi expedición allí de pie junto con Joao y Kim (el brasileño y el coreano, que no se si se llamaban así, pero cuela, no?). La historia que me explicaron era algo confusa, pero bueno, el resumen es que unos tios que estaban sentados en el banco se habían caido hacia atrás y habian volcado la mesa..., mi cerveza estaba entre las victimas..., la mia y la de todos!..., que remedio hubo que pedir más.

Nos sentamos en otra mesa y continuamos pidiendo, Carlitos continuava rompiendo jarras, el aseguraba que eramos nosotros que brindábamos golpeando la parte de arriba de su jarra con la parte de abajo de la nuestra, una acusación completamente infundada. Carlitos había decidido dejar de brindar con nosotros, en uno de los múltiples brindis, el coreano, que se lo estaba pasando en grande pero seguia sin enterarse de nada, vio que Carlos no había chocado su jarra, y con toda la alegria del mundo la chocó él..., sí, la jarra volvió a petar, otra más para la cuenta del señor Turmo.

El hambre apretaba y nos pedimos unos pollos. No se si era el alcohol, el hambre o la euforia que nos rodeaba pero todos coincidimos en que los pollos estaban impresionantemente buenos. Joao, nos dijo que si eramos capaces de ir a una chica de una mesa cercana y hacernos una foto con ella..., ni cortos ni perezosos fuimos a la mesa de la joven (efectivamente era rubia) y le soltamos el rollo para hacernos la foto con ella, el tipo que estaba sentado enfrente nos miraba con mala cara..., sí, era el novio, le dimos la enhorabuena por la novia que tenia, nos hicimos la foto y huimos despavoridos de nuevo a la mesa.

En estos momentos Carlos ya casi había llegado al número mágico de siete jarras rotas en lo que llevábamos de Oktoberfest (y eso sin contar las que se pudieran romper cuando volcó la mesa). Nos encontramos con unos ingleses borrachos (que curioso encontrar a ingleses borrachos, no?) con los que enseguida hicimos buenas migas. Iñaki, German y yo somos grandes seguidores de un par de grupos ingleses (ellos los Maiden yo los Clash) y enseguida la cosa derivó al tema musical (Carlitos como sólo le gustan los Village People...). Yo siempre había dicho que el alcohol consigue que hable bien el inglés, muchos son los que me dicen que es que yo creo que lo hablo mejor, pero la verdad es que les entendia cuando me hablaban, incluso uno de ellos me dijo que hablaba muy bien (!!!), igual es que el también iba muy borracho.

Estuvimos con ellos hasta la hora de irse, el brasileño desapareció antes, pero el coreano no, este no es que se lo estuviera pasando en grande, la cara que tenia era de que estaba pasando el mejor día de su puta vida..., eso si, sin enterarse de nada claro... . El plan era irnos todos de fiesta a un sitio que ellos conocian. Salimos, y no sabemos como acabamos metiéndonos en un garito francamente inquietante llamado Hakuna Matata. Nos tomamos otra birra más, y los ingleses desaparecieron, al parecer no podian salir por no se que historia..., nada, una vez más los españoles nos quedábamos como representantes de la fiesta. Decidimos que como no teniamos ningún lugar que nos ofreciera garantias iriamos al mismo sitio del día anterior. Antes de pillar el taxi, aprovechando el chubasquero de Iñaki, grabamos la escena de Rocky subiendo las escaleras (video guardado bajo siete llaves) ante la asustada mirada de un viandante y la de dos seguratas de un hotel que se estaban descojonando.

Pillamos un taxi y le dijimos que nos llevara a la zona del Pachá. Tras practicar un poco la escalada de monumentos, fuimos a buscar el sitio del día anterior pero no lo veíamos. Vimos un taxi parado en medio de la calle que parecia que tenia problemas mecanicos, Iñaki se puso detrás del taxi a brindarnos su imitación de Kai Hansen, el taxista nos pidió amablemente que no tocaramos los huevos. Encontramos unos españoles en un banco con pinta de estar derrotados, estaban bebiendo un cubata que se había pedido en el bar de detrás y nos decian que estaba todo cerrado excepto ese bar. Nos metimos en el bar y estaba completamente vacio, sólo estaba la camarera, una mujer mayor, limpiando la barra, tenia pinta de que iba a cerrar en pocos minutos. Pedimos unos vodkas con red bull y nos sentamos en una mesa a jugar al mítico juego de los patos (que volvian al hogar). En uno de los brindis fue mi vaso el que se rompió, bebí ocultándolo como pude de la mirada de la camarera que parecia no tenernos mucho afecto por como nos miraba. En el bar había una máquina para poner la música, por un euro podias poner siete canciones, rápidamente tomamos la máquina y empezó a sonar el Highway to Hell, que sonó como unas quince veces durante la noche. No aguantamos mucho sentados, en cuanto sono la música empezamos a desparramar, al poco vimos que empezaba a aparecer gente (sobretodo ingleses) que se nos unian en nuestras interpretaciones. Humo canciones (siempre puestas por nosotros que eramos los dueños de la máquina), calzoncilladas, Carlos le dijo a un inglés que era como "un gay en navidad" (a sugerencia de otro inglés) y en general hubo mucha fiesta hasta altas horas de la madrugada. Habiamos llegado a un bar vacio y desangelado, y lo habiamos conquistado, llenado y mantenido abierto hasta las 5 de la mañana, momento en que la señora nos dijo "stop" y que por favor nos largáramos de una puñetera vez.

Llegamos al hotel y uno de los miembros de la expedición se empecinó en que subiera al facebook un par de fotos. Fue entonces cuando German y yo descubrimos que el cuadro que había sobre la mesa de nuestra habitación, es el cuadro que alguien había robado y apoyó contra nuestra puerta, la señora de la limpieza cuando abrió por la mañana lo metió en la habitacion y lo dejó en nuestra mesa. Subimos las fotos y nos fuimos a dormir, Munich volvia a respirar tranquila..., hasta mañana.

Puro_Trap. Party Man.




11/4/2009

Capítulo 276. "Oktoberfest día 2: Spanish Day"



Sonando: ENTRE DOS TIERRAS (Heroes del Silencio)


Sueño recuperado. Después de dormir el día anterior 3 horas y pasar alrededor de 26 de fiesta dormir sienta de puta madre. Nos despertamos el Domingo al mediodía sin ninguna prisa. Era el día de homenaje a San Fermin, y aunque no fuimos con el uniforme completo (alguien se rajó), si que llevábamos la camiseta blanca y el pañuelo rojo de Pamplona. Nos espabilamos y nos dirigimos de nuevo al Theresienwiese. Carlitos solto su frase de "¿cojemos el bus?", pasamos de él y continuamos andando hacía la estación de metro. El sueño lo habíamos recuperado ahora quedaba llenar el estómago, y que mejor lugar que el bar de la rubia!.

Nos pedimos las primeras jarras del día (excepto algún rajado que se pidió una clara). De comida mi primo y yo pedimos el pollo con patatas de toda la vida (que en teoria es típico de allí), Iñaki se pidió algo aleman que tenia muy buena pinta y Carlitos también se pidió algo alemán pero que no tenia tan buena pinta. Preguntamos al camarero si pondrian el partido de baloncesto (era la final del europeo) y nos dijo que si llevábamos a 10 personas nos lo ponian... .

Ya sin sueño y con los estómagos llenos, nos dirigimos al Theresienwiese. Esta vez no nos hizo falta conocer a un Sasha (que hoy he descubierto que es el diminutivo de Aleksander, gracias Carmona) para sentarnos, encontramos sitio rapidamente al lado de un doble de Victor Valdes que llevaba un sombrero con forma de jarra de cerveza y unas gafas de Pepe Gáfez. Al poco se nos sentaron delante dos daneses, uno de ellos pasadísimo y el otro que no iba mucho mejor. Nos hablaron un poco de su pais, pero no nos interesaba una mierda (sinceridad amigos), al poco rato desapareció el que iba más pasado, y poco después el otro decidió esfumarse también. Por allí vimos también a un doble de Kai Hansen (guitarrista de Helloween y Gamma Ray, memorizad este nombre que aparecerá en posteriores capítulos) montando un pollo mientras los de seguridad poco menos que se descojonaban de él. Detrás nuestro había unas francesas con las que interactuamos rápidamente, también unas de Kazajstan o como coño se escriba, con ellas pasamos la mayor parte de la tarde noche hasta la hora del partido. Durante todo este tiempo, las jarras iban cayendo claro. Llegados a este punto, y por primera y única vez en este viaje, el grupo se separó. Iñaki y yo nos fuimos a buscar un sitio donde vivir el baloncesto y de paso acompañar a una de las rusas a la estación, mientras Germán y Turmo se quedaban con las francesas estrechando los lazos con el pais vecino.

Tras dejar a la rusa en la estación junto con su hermana (que sorprendentemente también era rusa) nos dimos una vuelta buscando un bar donde ver la final. Vimos un garito de kebabs, que estaba vacio pero con una tele grande, evidentemente nos metimos y pedimos que nos pusieran el partido. Pedimos más cerveza y unos kebab, por no desentonar. Con todo el bar para nosotros, Iñaki y servidora jaleábamos cada canasta de la selección, ya quedaba poco partido cuando llegamos pero no dejamos de animar ante la mirada atónita de los señores del bar. Cuando acabó el partido, como si estuvieramos en el bar del Paco, acabamos subidos en las mesas celebrándolo. Mientras, en el recinto del Oktober, Carlitos rompia otra jarra..., y no se que más hicieron, o sí..., o no me acuerdo..., bueno, eso que lo cuenten ellos en su blog coño. Cuando Iñaki y yo acabamos la celebración (y la cena) les llamamos y quedamos en un sitio intermedio. Por el camino nos encontramos con unos maños, cantamos el "somos campeones de Europa" con el ritmo del "Seven Nation Army" de los White Stripes (que hubiera sido un buen tema para sonar durante este capítulo si no fuera por lo que pasó después). Cuando Iñaki empezó a hablar mal de Raul y de Fernando Torres, uno de los maños se emocinó..., puede que demasiado para el gusto de Iñaki..., mientras la chica que iba con ellos apuntaba "la polla no es muy grande pero los huevos son enormes", vamos que fue un encuentro donde apréndimos muchas cosas, demasiadas.

El grupo se volvió a reunir en Schwanthalerstrasse, que en castellano significa "la calle de las Boñigas"..., o por lo menos es así como la bautizamos nosotros. Decidimos repetir y volver al Entzpark, a buscar algún garito rockero. Mi primo y Carlitos quedaron allí con las francesas, así que paramos un taxi y nos fuimos directos para allà mientras ellas iban no se donde. Llegamos al Entzpark y enseguida vimos que el mismo ambiente que el día anterior no había..., vamos, que no había ni Cristo. El único signo de vida allí era un gimnasio, la discoteca estaba cerrada y no había señales de que hubiera ningún otro sitio. Hicimos una visita a las instalaciones, y como estábamos al lado de un gimnasio también hicimos algo de ejercicio, lo típico, correr un poco, alguna subida a una farola (esto a cargo del mono del grupo), automovilismo..., vamos una preparación digna de un bombero (y supongo que quien tiene que pillar esto lo estará pillando). Aquí hago un inciso, un pensamiento que me viene ahora, el día que sea alcalde de una ciudad (que en Santa Coloma no es complicado) y montemos la fiesta más grande del mundo, por la noche intentaré que haya bares abiertos para no tener a los españoles sueltos por la ciudad...., acabado el inciso continuo. En este momento las francesas habían pasado a la historía, no sabíamos donde estaban ni nos importaban, paramos un taxi y nos fuimos en busca de la fiesta. La taxista era muy simpática y nos dijo que era casi imposible encontrar fiesta, aquí alguien (no se si fui yo) dijo la mítica frase "la fiesta la llevamos nosotros"..., en aquel momento no lo sabíamos pero la frase era completamente cierta y lo comprobamos en dias posteriores. Al final nos dijo que el único sitio que había abierto era el Pachá..., y para allá que fuimos.

No íbamos especialmente mal vestidos, tampoco super elegantes, no nos engañemos..., el caso es que el portero del Pachá nos dijo que por aquella puerta no, que por la otra..., fuimos a la otra y nos pidieron carnet de sala (mira como en España!). Caminamos a otro sitio que estaba por allí, creo que era un hotel o algo así..., había una fiesta que por lo visto era privada y tampoco entramos. Empezamos a andar y llegamos a una fuente gigantesca, allí al borde de la fuente había un tio completamente hundido. No sabemos si le había dejado la novia o qué pero estaba hecho polvo..., el caso es que le preguntamos si había algún sitio donde ir..., nos indicó que siguieramos la calle y encontrariamos algo, luego le dijimos que se viniera con nosotros de fiesta...., pero no..., allí se quedó.

Continuamos por donde el tipo deprimido nos había dicho y no tardamos en llegar a un garito. Cuando los de seguridad nos vieron, se miraron como diciendo "¿les dejamos pasar o no?"..., empecé a decirle que eramos buena gente y tal, me giré y allí estaban mis tres acompañantes, uno de ellos con una peluca rosa, y continué diciendo, "si mi colega tiene el pelo rosa pero también es buena gente"..., supongo que entre que le dimos lástima y que el sitio estaba semivacio al final accedieron y entramos. Era bar musical con asientos, mesas y una pequeña pista de baile, cuando llegamos sólo había tres chicas sentadas en un rincón que nos miraron con cara de miedo... y aun no habian visto nada. Pedimos algo, la música era bastante mierda, en ese momento Iñaki nos dijo a mi primo y a mi que a ver si íbamos a pedir algo como Bon Jovi que sonara un poco más rockero..., fue una de las ocurrencias más afortunadas del viaje. German y yo fuimos hacía el DJ, empezamos a pedir y nos preguntó de donde eramos... "españoles", nos dijo que era italiano y que si queriamos rock nos pondría algo... . No recuerdo que canción fue la primera, puede ser que una de los Rolling..., se que al poco rato estaba sonando "Paranoid" de Black Sabbath, "Basket Case" de Green Day alguna de Queen..., vamos un repertorio acojonante..., y lo mejor estaba por llegar... .

El día antes al llegar habiamos viajado en el tren cerca de unos españoles, que estaban hablando del "Sr. Lobo", mítica discoteca a la que solemos ir los Viernes noche, en aquel momento ya se podía decir que llegamos a una discoteca semimuerta y la transformamos en el "Sr. Lobo", y de hecho lo comentamos. No solo lo habiamos conseguido a nivel musical, nos apoderamos de la pista ante la mirada estupefacta de las tres alemanas con las que, evidentemente, ya habiamos establecido contacto.

Habían sonado como una decena de temazos, uno detrás de otro, todo un logro en un garito en el que, en teoria, sonaba principalmente house..., en eso que escuchamos un inicio de tema familiar, un golpe de guitarra inconfundible para nosotros, y llegó la locura. De las cuatro personas que habiamos, ya ves a uno dando vueltas corriendo alrededor de una columna, un par de rodillas haciendo reverencias al DJ y el componente restante boca abajo en el suelo nadando... . Cuando empezó la letra nos pusimos a cantar como posesos exprimiendo las gargantas al máximo..., si las alemanas hacia un rato que estaban estupefactas ahora estaban directamente acojonadas. Posiblemente, jamás nadie cantó el "Entre dos tierras" de Heroes del Silencio con tanta entrega, poco después de que acabara el tema las alemanas se despedian de nosotros y huian despavoridas. Fui a pedir a la barra y había otras dos chicas que me felicitaron por el espectáculo lamentable que acabábamos de dar... . El momento rockero había tocado a su fin, y nos quedamos con las dos jovenes que estaban de celebración del cumpleaños de una de ellas, aun así no dejamos de dar espectáculo, bailoteos, volteretas en los sillones, Turmo haciendo el pino por los sitios... .  No se hasta que hora estuvimos, pero creo que cerramos el sitio, nos despedimos y volvimos al hotel. Cuando nos bajamos el taxi, Germán tuvo la idea de ir al bosque (el hotel estaba rodeado de campo), una idea que a altas horas de la madrugada y completamente alcoholizados nos pareció genial y de lo más lógica. En estos momentos veo las fotos y me pregunto porque hacemos estas cosas..., el caso es que después de nuestra incursión campestre nos fuimos cada uno a su habitación y a dormir..., o no del todo, todavia hubo quien tuvo tiempo de salir en pijama por el hotel, hacer flexiones, robar cuadros y pasar notas bajo la puerta de nuestras vecinas..., pero eso, es otra historia... .

Puro_Trap. Spain 0 Points.

11/2/2009

Capítulo 275. "Oktoberfest día 1: La Llegada"



Sonando: I GOTTA FEELING (Black Eyed Peas)

"tonight's gonna be a good night"


"Puto Oktoberfest, en que momento se me ocurriría maldita sea la hora...", basicamente era esto más o menos lo que pensaba aquel Sábado 19 de Septiembre, y es que cuando uno se despierta a las 3 de la mañana no está de demasiado buen humor. El vuelo a Munich salia a las 6.10 y yo había quedado con el resto de la expedición (Germán, Iñaki y Carlitos) a las 4. Mi hermano nos acompañaba para luego volver a casa con el coche. La llegada al aeropuerto y el vuelo transcurrieron sin más novedad que la bestia viva bajo el asiento de Carlitos (life vest under the seat) y aterrizamos en un nubladísimo aeropuerto de Munich.  Llegamos a la estación de tren y decidimos sacar billete de tren de un viaje..., un viaje que duró toda la semana.

Nos dirijímos al hotel mientras Carlitos nos amenizaba el trayecto con sus graciosísimos chistes (como el del pavo que entra en un bar o el del bar de pinchos), después de hacer el check-in en el hotel "Ambient Colina" (que llamándose Ambient y siendo de color rosa asustaba un poco) por fin partimos hacía el Oktoberfest. El trayecto más rápido, según nos dijeron en el hotel, era coger un bus y luego el metro, un trayecto que sólo seguimos el primer día, a pesar que durante el resto de la semana cada vez que pásabamos por la parada Carlos decía "¿pillamos el bus"?", siendo la respuesta negativa en todas las ocasiones.

En la parada de bus debiamos de tener una pinta acojonante de estar perdidos y una amable anciana nos indicó como llegar. Cuando llegó el autobus todo el mundo entró por las puertas de atrás menos nosotros que fuimos a preguntar al autobusero como sacar un billete. Uno por uno fuimos metiendo nuestras tarjetas de crédito en la máquina siendo rechazadas todas, menos la de Carlitos (que por ahora es el único que sale en la historia) que metió su tarjeta y un poco más y no la puede sacar, allí estábamos los cuatro intentando sacar la tarjeta a tirones mientras los alemanes nos miraban con expresión entre divertida y asustada. Llégamos a la parada e hicimos el transbordo a la estación de metro, nuevamente una anciana nos intentó ayudar con el tema billetes, pero esta vez, con la lección aprendida, le enseñamos el billete que habiamos sacado al principio y nos colamos en el metro.

Llegamos a la estación central y guié a mis compañeros al oktoberfest, llevábamos casi medio día en Munich y todavía no habiamos probado la cerveza, o sea que de camino descubrimos un toldo azul que a partir de ese momento pasó a ser conocido como "el bar de la rubía" por motivos que creo que no hace falta comentar. Nos sentamos en una mesa, donde también se sentaron 3 alemanes con cara de monguer..., y allí con aquellos tres elementos enfrente nos pedimos nuestra primera jarra de litro (mientras aquellos gayers se pedian sus vasitos de medio) e hicimos nuestro primer brindis "Prost!".

Acabadas nuestras cervezas, salimos en dirección al Theresienwiese (el recinto del Oktoberfest), se notaba que había habido un desfile por los restos de boñigas de caballo y las flores. Una de esas flores, que estaba en la basura acabó adornando mi pantalón, y poco después pasó a manos de una asturiana muy simpática que seguramente no se merecia que le diéramos una flor sacada de la basura..., pero bueno, yo me tenia que deshacer de ella (hablo de deshacerme de la flor no de la asturiana) y a ella hasta le hizo ilusión (probablemente porque no sabía de donde la había sacado).

Ya en el recinto del Oktoberfest la misión era clara, sentarnos en una tienda y pedir una birra (allí hay que estar sentado para pedir), per no hubo manera, estaba todo a petar. Nos acabamos pidiendo una cerveza en uno de los puestos de fuera que nos bebimos en el acto. Era mediodia y empezábamos a tener hambre, salimos del recinto y nos metimos en un restaurante. Tras comer unas pizzas acompañadas de otra jarra de birra (que hacía el final se tornó más oscura por algún motivo que no entiendo) y un café volvimos con la misión clara: conseguir sitio en una de las tiendas.

Volvimos al Theresienwiese, esta vez cojimos fuerza y antes de llegar a las tiendas pedimos un mojito, lo acabamos y..., pedimos otro mojito..., ya conciénciados de nuestra misión, esta vez sí, nos metimos en una de las tiendas. Una vez más las tiendas estaban repletas, no había manera de sentarse por más que pediamos sitio, incluso llegamos a intentar que alguien pidiera birra para nosotros infructuosamente.

En este momento de la historia, cuando todo parecia perdido, ¡el dios de la birra (¿San Miguel?) nos envió a SASHA!. Fue al lado del lavabo de mujeres, había un par de tipos entrándole a todas las mujeres que hacian cola, no se como entablamos contacto con ellos (no lo recuerdo, pero es posible que la peluca rosa tuviera algo que ver), se presentaron como Sasha y... bueno, el amigo de Sasha que nadie se acuerda como se llama (y no es de ahora, mientras estábamos con el tampoco nos acordábamos). Sasha y su colega tampoco tenian sitio donde sentarse, pero de alguna manera consiguieron birra para nosotros. En este momento empezó un acuerdo de colaboración Alemania - España sólo comparable al encuentro en Hendaya entre Paco y Fito. Sasha se dedicaba a atacar a todo lo que se movia y preguntaba a todas las mujeres si querian conocer a sus amigos españoles. Antes de eso Sasha nos había preguntado si sabiamos decir algo en alemán, yo respondí que sabiamos decir "Blazen bite", que no se ni siquiera si se escribe así, y que viene a significar algo así como "por favor señorita, seria usted tan amable de ponerse unas rodilleras y...", bueno, más o menos os haceis a una idea.

El plan se puso en marcha, Sasha empezó a atacar grupitos de mujeres y entonces presentaba a sus amigos españoles, con lo que no contaba es con que los amigos españoles entraban saludando "Blazen Bite!!!!" ante el estupor de las mujeres y el descojone de Sasha que se revolcaba cada vez que lo deciamos. El amigo de Sasha no se quedaba atrás, sólo que este atacaba a todo lo que se movia, incluyendo mujeres que podian ser sus abuelas perfectamente, tuvimos que advertirle de que subiera el listón, pero no nos hizo demasiado caso.

Estando en la entrada de la tienda, Carlitos rompió su primera jarra de cerveza, y digo primera porque durante el Oktoberfest rompió hasta siete, curiosamente el resto no rompimos ninguna... . El caso es que esta se rompió por la parte de arriba..., bueno, no pasa nada, se podia beber con cuidado de no cortarse, pero en uno de nuestros "blazen bite" (sustituimos el "Prost" por "Blazen Bite") se rompió la parte de abajo de la jarra, haciendo que el líquido elemento se derramara irremediablemente ante la cara de tonto del señor Carlos Turmo que se preguntaba quien coño se había bebido su cerveza. Lejos de aflijirnos, Iñaki aprovechó para hacer malabarismos sosteniendo la jarra de cerveza con el pie ante la mirada atónita del personal que le jaleaba, grababa en video y sacaba fotos... .

Aproximádamente a las 21.00 decidimos que ya era hora de partir a cenar y ponernos elegantes para salir. Nos despedimos de Sasha y su extraño amigo y fuimos a la estación de tren. En Munich hay una especie de urnas por la calle que contienen periódicos, de camino se me ocurrió abrir una y llevarme algunos diarios (cosas del alcohol), una jovén alemana nos gritó que en Alemania no se roban periódicos, a lo que respondimos que en España se roba de todo.

En la estación el hambre apretaba, algún genio se le había ocurrido vestir a un señor de hamburguesa gigante para anunciar el Burger King..., mala idea. En cuanto vimos la hamburguesa gigante, nos lanzamos sobre ella para morderla, el señor huyó como pudo por las escaleras mecánicas y cuando llegó al Burguer King se despojó del disfraz con rabia... . Ya que estábamos nos quedamos a cenar allí, para después pillar un taxi al hotel. El taxista iba con una botella en el coche de la que iba bebiendo (no sabemos demasiado bien que bebia), que mejor que un taxista borracho para saber los lugares de fiesta, o sea que le pedimos consejo. El hombre dió como mil vueltas para llegar al hotel, vamos que nos tangó seguro, pero bueno, un taxista borracho que tanga a los turistas merece todos nuestros respetos.

El señor nos recomendó un sitio que se llamaba Entzpark o algo así. Hacía allí fuimos, muy elegantes sin contar con la peluca rosa claro. Nos dijo que era un sitio que había 4 discotecas, en realidad sólo era una con cuatro salas (aunque eso lo descubrimos al salir, por lo menos yo). La discoteca no estaba mal, pija para mi gusto y música demasiado comercial, aunque de vez en cuando colaban alguna buena (y alguna versión horrenda también). Allí estuvimos hasta altas horas de la madrugada, mientras aguantó el cuerpo, confieso que el mio no estaba para demasiados trotes. Volvimos al hotel extremadamente cansados y con ganas de pillar la cama, mañana sería otro día... .

Puro_Trap. Blazen Bite.

 
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